· ¿Es Suecia un paraíso?

Buena pregunta, porque como dijo el poeta español Ramón de Campoamor y Campoosorio (1817-1901): ”Y es que en este mundo traidor, no hay verdad ni mentira. Todo es según el color del cristal con que se mira.

Adam och Eva i Paradiset 03 bis

La cuestión es entonces el color del cristal a través del cual uno decide mirar la sociedad sueca. Sí, porque la mayoría de salvadoreños que viajaron a Suecia como refugiados eran personas muy bien adaptadas a la sociedad salvadoreña. O, para decirlo en otras palabras, eran natos parásitos y compradores o vendedores de prostitución (según su sexo). Educados y educadas en el catolicismo, por supuesto. Faltaba mas. Pero ese no era ni fue nunca mi caso, aún cuando yo también fuí educado en el catolicismo. No, porque yo siempre fuí un ”desadaptado” en la sociedad salvadoreña y a diferencia de mis hermanos mayores, no fuí yo nunca un comprador de prostitución. Mis dos hermanos mayores varones compraron cada uno su prostituta y vivieron felices el resto de sus días. Ese no fue mi caso. Yo era, por supuesto, un ”desadaptado” social según ellos mismos.

Pero cuando yo llegué a Suecia sentí desde el primer momento que yo había llegado a mi paraíso. Yo comencé casi de inmediato a estudiar en un instituto técnico donde se ofrecían un sinnúmero de cursos técnicos de todo tipo. Desde electricidad, electrónica, construcción y reparación de computadoras, programación, mecánica de automóviles, mecánica de tractores, mecánica de aviones pequeños, pasando por cursos para aprender sobre hotel y restaurant, taller de imprenta, hasta cursos para aprender sobre contaduría y comercio, etc. Eso además de los cursos del idioma sueco para inmigrantes.

Pensando en que la sociedad sueca me financiaba mis estudios con absolutamente todos los gastos pagados incluyendo los libros y hasta la tarjeta mensual de bus para poder viajar al instituto técnico, sentí entonces yo que fue como llegar a una mina de oro. Era una mina de oro donde lo único que se me exigía para poder llevarme todo ese oro a mi casa era que yo mismo lo acarreara en mis hombros. Ni corto ni perezoso me conseguí yo unas alforjas y me eché encima todo el peso que me fue posible. Me cargué con exactamente un miligramo menos antes de ser aplastado. No fué fácil cargar tanto oro, pero decidido estaba yo sin la menor duda dentro de mi y lo logré.

Desgraciadamente no fue asi el caso para muchos otros salvadoreños y, por extención, para los otros latinoamericanos que llegaron a Suecia. Para ellos era demasiada molestia y demasiado pedir que uno mismo llevara todo ese oro en sus propios hombros. Ni siquiera valoraban ellos que se tratara verdaderamente de oro. Casi todos dudaban de si valía la pena. Yo pude contar alrededor de 265 personas entre salvadoreños y latinoamericanos de los cuales solamente una docena aprovechamos esa, para mi, maravillosa oportunidad. Los demás argumentaban una variedad de verdaderas estupideces que en Latinoamérica se suponen como excusas inteligentes, como por ejemplo, que costaba demasiado levantarse temprano por las mañanas, que uno no iba a ser lacayo del capitalismo, que ¿para qué?, que no había nada interesante en ese instituto técnico, que nos daban todo eso sólo para después explotarnos, que era tonto ”matarse” sólo para que ellos (los suecos) estén contentos, que el idioma sueco era un idioma tonto, etc, etc. Muchos de esa gente regresó a sus países de origen igual de burros o burras como cuando llegaron a Suecia.

Esto no es ninguna investigación rigurosamente científica, sino solamente un botón de muestra. Pero que solamente una pinche docena de personas de alrededor de 265 muestren interés por desarrollarse, hacen solamente un triste 4.5%. El resto, 95.5% son simplemente parásitos. Para mi es claro. Una población de un país como El Salvador donde mas del 95% de la población es parasitaria y solamente piensan en comprar o vender prostitución, no tiene ningún futuro. Eso independientemente de los colores de las banderas de los partidos políticos que suban o bajen del poder.


los-pueblos-tienen-los-gobiernos-que-se-merecen


Triste. Pero yo no pienso jamás en regresar a El Salvador donde yo fuí un ”desadaptado” social porque no soy ni católico, ni parásito ni comprador de prostitución. No, muchas gracias.

Ricardo Alfredo Guillén Herrera (chicayo@hotmail.com)

Annonser

Kommentera

Fyll i dina uppgifter nedan eller klicka på en ikon för att logga in:

WordPress.com Logo

Du kommenterar med ditt WordPress.com-konto. Logga ut / Ändra )

Twitter-bild

Du kommenterar med ditt Twitter-konto. Logga ut / Ändra )

Facebook-foto

Du kommenterar med ditt Facebook-konto. Logga ut / Ändra )

Google+ photo

Du kommenterar med ditt Google+-konto. Logga ut / Ändra )

Ansluter till %s

%d bloggare gillar detta: