· Humor: De por qué me…

…llamo Ricardo y no Nepomuceno como mi papá quería…

Puesiesque mi mamá era caótica, digo, católica, apostólica, romana, anglicana, luterana, de la iglesia de los santos de los últimos días (y sus noches), mormona, testigo de Jeovad, adventista, etc, etc. En realidad no sabía ella lo que ella era, pero como la mayoría de gente en El Salvador som exóticos, digo, católicos, entonces ella también lo era. Asi, simplemente. La cosa es que mi mamá pensó que era necesario bautizmarme… no, digo, bautizarme… es que la gente le llama bautismo, pero en realidad se llama bautizo. Bueno, no importa… si, si importa… no, no importa… comonóoo… si importa… Okey… ya no discutamos… La cosa es que ella no quería que yo creciera sin ser bautizmado, o sea bautizado, y claro… donde manda ama de casa no manda pinche marido… asi que a mi papá no le quedó otro remedio que aceptar que yo fuera bautizmado como si yo era pasmado… No, bueno, digo, bautizado…

La cosa es que me llevaron a la iglesia erótica, digo, católica, para realizar el bautizo, como que si me hubieran preguntado… Pero bueno, lo que pasó fue que el diablo, si, Satanás, el mero rey del infierno, que dicho sea de paso, debe el infierno ser mas chévere que el cielo. Si, porque en el infierno no hay viejas beatas que van a la iglesia todos los días porque no tienen otra cosa que hacer. O sea, como los santos en el cielo… Además las muchachas mas bonitas se van al infierno, mientras que las feas se van al cielo, si las feas. Las feas son santas porque nadie quiere pecar con ellas, pero las bonitas… Hmmm…! ¿Quien no quiere pecar con ellas…? Yo soy el primero en apuntarme. Es claro, las muchachas decentes y santas se van al cielo, mientras que las otras hacen algo positivo por la vida…

Bueno, mi papá y mi mamá me llevaron al la iglesia neurótica, digo católica, a bautizarme, pero Satanás, que siempre se anda metiendo ahi donde nadie lo invita, les hizo a todos los convidados (que me imagino que habían) una ”pasadita” de padre y señor mío (o sea, un ”numerito”, como dicen los nicaragüenses). Lo que sucedió fue que yo me negaba rotundamente a tragarme la pizca de sal que se le da a los niños en éstos casos. Cada vez que el cura rezaba sus oraciones y me metía la tal pizca de sal en la boca, reaccionaba yo escupiéndola con todas mis fuerzas. Entonces se veía el cura en la necesidad de comenzar de nuevo. Pero yo escupía una y otra vez la tal pizca de sal, que, dicho sea de paso, con cada intento dejó de ser ”pizca” para irse convirtiendo en mayores cantidades de sal cada vez. La cosa fue que al cura se le terminó la sal y también la paciencia, entonces salió mi papá corriendo a comprar mas, si, sal. la paciencia no se puede comprar… Mi papá compró tres toneladas ”…por si las moscas…” como mi papá acostumbraba a decir… Y asi siguieron tratando de zamparme la tal ”pizca” (que ya no era tal ”pizca”) de sal hasta que yo, cansado, me vi obligado a atragantarme con una semejante cucharadota sopera de sal y con un cura que ya estaba al borde de retorcerme el pescuezo…

Como sea, preguntó el cura qué nombre se me iba a poner. Mi papá entonces dijo que yo me llamaría Nepomuceno…

– ”¿N-e-p-o-m-u-c-e-n-o-o-o-o…!?” dijo el cura atragantándose y abriendo los ojos asi de grandes… ”…y ¿por qué semejante nombre tan feo para un niño tan bonito como éste…?”

– ”Nepomuceno se llama el padre y Nepomuceno se llamará el hijo…” dijo mi papá con el pecho hinchado y henchido…

– ”Pero… ¿y qué culpa tiene el niño…?” dijo el cura…

– ”No mas discusiones…!” dijo mi papá… ”Póngale Nepomuceno y se acabó…!”

– ”Neles…!!” dijo el cura. ”Además el verdadero padre de este niño es el vecino de usted que se llama Ricardo. Eso me lo ha dicho su esposa en confesión, para que lo sepa…”

– ”No se meta en lo que no le incumbe…!” dijo mi papá. ”…póngale Nepomuceno y se acabó…!!”

– ”Nix… Trix…!!!” dijo el cura y sin mas ni mas, prosiguió: ”…tu te llamarás Ricardo: In nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti… Amen…!”

Y asi fue pues que el cura consumó la puesta de mi nombre… si, Ricardo… tal como ustedes me conocen… los que me conocen… porque ni yo mismo se si yo me conozco…

Ahora no estoy seguro de como me llamo. La gente me llama de tantas maneras diferentes. Las chicas jóvenes en minifalda me llaman ”…viejo verde…!!!” Yo me pregunto el por qué. Mis alunnos del tercer ciclo me llaman ”…viejo agrio…!” Tampoco se yo el por qué. Otros alumnos me llaman ”…el viejo de matemáticas…” ¿De dónde sacan ellos lo de ”viejo”? No lo se. La mamá de mis hijos, si Maricármen, me llama ”…idiota…!” Vaya yo a saber por qué. Aunque a veces me llama ”…pendejo…!” Quién sabe como piensan las mujeres…

Y usted, querido lector… ¿Cómo es la historia de su nombre…?

/Ricardo… ¿o quizás Nepomuceno…?

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