· Teddy en español.

Suecia, 23 de septiembre de 2011. Hora 17:08

Introducción:

Esta es una historia romántica dedicada a Marta Edith, una chica con la que yo una vez terminé una relación de noviazgo. Ella era llamada cariñosamente Teddy por todos nosotros a su alrededor. Es ella a quien yo he tomado de la vida real en esta historia. Yo Ricardo, estoy también incluido en el cuento con mi propio nombre. Los lugares que se mencionan existen de verdad. Los comportamientos culturalmente condicionados de los personajes en el relato son también tomados de la vida real. También los mitos. Pero la historia en sí y los demás personajes, Sten, Johan, Marianne, etc, son ficticios.

Ricardo Alfredo Guillén Herrera (chicayo@hotmail.com).


Me llamo Sten y soy sueco. Ahora quiero relatar lo que sucedió con mi esposa Teddy aquí en Suecia. Goce de la lectura.

Cuando mi esposa Teddy llegó a casa ese día hace algunas semanas, noté yo de inmediato que las cosas no estaban como de costumbre. En primer lugar vino ella aproximadamente una hora mas temprano de lo que ella acostumbraba y en segundo lugar tenía ella una expresión facial y una expresión corporal totalmente diferentes a lo normal. Pero sobre todo fueron sus miradas lo que literalmente me asustaron. Ella dijo un ”¡Hola!” que no era lo usual porque su voz sonó diferente. Me dio miedo que hubiera sucedido algo con ella pero no pude imaginarme que podría ser.

– ¿Vamos a preparar la cena? – pregunté yo amablemente.

– ¡No! – respondió ella. Prefiero que hablemos. ¿Podríamos hablar?

La respuesta me asustó.

– ¿Cómo? ¿Pasa algo?

– ¡Si! ¿Podríamos sentarnos y hablar?

– ¿Sentarnos y hablar? No digas que es tan endiabladamente en serio…

– Sí, cómo no… Es en serio. Yo tengo mucho en mi corazón que te quiero comunicar…

– Pero yo tengo hambre…

– ¡Ah, maldición Estín! Tú siempre zafándote… ¡Diablos! Me ponés tan irritada. Yo estoy tan cansada de eso. Yo quiero que hablemos precisamente ahora…

– Pero… ¿por qué tanta prisa?

– ¡Aaahhh! ¡Mierda! ¿No podrías por la gran puta alguna vez en esta perra vida interesarte en lo que yo tengo en mis sentimientos? ¡Maldita sea! Esto no tiene nada de romántico…

– Cálmate Teddy…

Teddy subió la voz:

– ¡Cálmate! ¡Cálmate! ¡Cálmate! ¡Nada de calmarme por la gran puta! ¡No se puede tener calma! ¡Es tan frustrante! ¡Tú me ignoras siempre!

– Tú Teddy, tú no necesitas perder la dulzura de tu carácter. Tomemos todo el tiempo que sea necesario. ¿Por qué tanta prisa? ¿Por qué es tan urgente? Podemos preparar la cena con tranquilidad y con calma y tomar todo al suave…

Pero Teddy no se sentía de humor:

– Demasiada palabrería vacía Estín, yo me voy de aquí ahora y vuelvo hasta mañana… Si… Si… ¡Si me da la gana digo! ¡Adiooos!

– Teddy… Teddy… ¿Para dónde vas…?

– ¿Para dónde voy? Para donde mi amante Estín, maldita sea. Para donde mi amante… ¿Entendés? Él es alguien que ESSSCUUUCHA… ¿Entendés? ESSSCUUUCHA… Adiós, nos vemos mañana…

– ¿Amante? ¿Cómo así amante? ¿De qué estás hablando?

– Escuchaste bien Estín. Y mejor que yo me vaya de aquí antes de que yo reviente. ¡Chao!

Teddy, con el explosivo temperamento que ella tiene, dio la vuelta y se fue. Pero ella de todas maneras ya en la puerta se volvió a mi y me dijo:

– Yo te amo Estín, sin embargo. Créelo o no, pero yo te amo… ¡Nos vemos!

Yo sentí que todo mi mundo se derrumbó. Me tomó una cantidad de minutos antes de que yo alcanzara a reaccionar. Después yo casi automáticamente, casi como un androide, tomé el teléfono y llamé a Teddy a su celular. Ella respondió irritada:

– Por favor Estín, permite que yo maneje sin estorbos. ¿Querés quizás que yo choque?

– ¡Teddy por favor! ¿Qué estás haciendo? Yo puedo entender que tú estás muy irritada conmigo, pero tú no hablás en serio de algún amante, ¿verdad? No después de los 34 años que nosotros hemos sido felizmente casados. ¿Eh?

– Estín, esto no es en juego, para nada. Tú no querías escuchar. ¿Quizás mañana podrías estar dispuesto a tomarme en serio?

Yo me quedé sin respuesta y después de una pausa dijo ella:

– Pero yo te amo Estín, sin embargo. Créelo. ¡Chao!

Ella colgó el teléfono. Yo traté de llamarla de nuevo al celular, pero ella ya lo había alcanzado a apagar.

Yo quedé completamente mudo, sin palabras, atónito, estupefacto, en silencio, anonadado, pero mas que todo, sorprendido. No va Teddy a venir ahora con la noticia de que ella tiene un amante, pensé. No después de todos estos 34 años de felicidad completa en nuestro matrimonio. ¡No! Todo giraba a mi alrededor, así que tomé el teléfono y llamé a Johan, quien respondió de inmediato:

– ¡Hola Sten! ¿Todo bajo control?

Johan respondió como de costumbre, o sea amable y bromista porque Johan tiene sentido del humor. Yo, con el llanto en la garganta, dije entonces:

– Apenas algún control, Johan. ¡Tenés que venir acá de inmediato! ¡Apúrate…!

– ¿Sucede algo?

Yo respondí casi llorando:

– Johan… Se trata de Teddy…

– ¿Ha sucedido algo con Teddy?

– …ella me ha abandonado y se fue de aquí para donde un amante…

– ¿QUÉEE…? ¿UN AMANTE…? ¿ESTÁS BROMEANDO…? ¿ESCUCHÉ BIEN…?

El ”¿QUÉEE…?” de Johan se escuchó en toda Suecia y sus alrededores. Claro que era impensable, casi, casi irreal para todos nosotros que Teddy diera semejante paso. Yo estaba casi llorando:

– Yo no estoy bromeando, Johan… y tú escuchaste bien… por el diablo… vente para acá inmediatamente…

– ¡Yo no entiendo nada!

– Yo tampoco. No hables mas mierda por favor, y apúrate y vení aquí, por el diablo…

………………………………………………..

De repente estoy yo ahí sin Teddy y sin saber para dónde agarrar. La casa se sentía vacía, totalmente vacía. Nuestros hijos son ya adultos y ya abandonaron la casa materna y ahora, sin Teddy, está la casa completamente vacía. Su risa alegre, su bella personalidad, su fuerte pero cálido temperamento, su pasión por su profesión, sus comentarios sabios, sus miradas amorosas, su bella tez morena, sus bellos ojos oscuros, todo lo que ella significa y ha significado aquí, ya no está ahora aquí y ha dejado un gran vacío.

Toda mi vida amorosa desfiló en un solo momento. Me acordé de todos esos años de felicidad completa junto con Teddy, Johan y Marianne. Johan y Marianne y yo hemos sido buenos amigos, los mejores amigos, desde la escuela secundaria. Cuando Johan y yo estábamos en noveno grado vino Marianne y comenzó en nuestro colegio. Ella fue colocada en nuestro curso y Johan y Marianne se enamoraron de inmediato. Amarraron y se mantuvieron en una relación a largo plazo. La relación tuvo ciertamente un par de interrupciones durante los años del bachillerato, pero a la larga se mantuvo. Ellos se casaron solo algunos años poco después del bachillerato y la relación se ha mantenido desde entonces.

Yo por el contrario continué siendo soltero, pues sí, como un caballo suelto, durante algunos años. A Teddy la conocí en relación con un viaje al extranjero. Yo participé con un par de otros chicos como voluntario en un proyecto de ayuda al desarrollo en El Salvador. Ahí asesoramos a la Universidad de El Salvador a reorganizar su administración central en las oficinas del rectorado. Tuvimos que aprender español porque la gente allí en su mayor parte no hablan inglés y mucho menos sueco. Poco después de que comenzamos nuestro trabajo nos dimos cuenta de que la gente allí trabajaba en forma equivocada. Eran descuidados, casi como holgazanes, perezosos. Nos dimos cuenta de que ése era el problema más grande en la administración. Era así que un año académico siempre se prolongaba unos meses más que un año calendario. Pero vimos que era la pereza, la indolencia y la apatía del personal lo que causaba esos problemas. Pensamos entonces que nosotros nunca seríamos capaces de resolver esa situación ya que estaba culturalmente condicionada, así que lo único que podíamos hacer era tratar de mejorar las rutinas de trabajo que al menos se podrían hacer más eficaces.

En las oficinas del rectorado circulaba un flujo constante de estudiantes. Los estudiantes sabían que tenían que presionar a los funcionarios si es que alguna vez iban a lograr que un asunto se les resolviera. Era un caos total en esas oficinas. Hemos tenido que soportar ser molestados en repetidas ocasiones por estudiantes que nos preguntaban acerca de lo uno y de lo otro que nosotros no teníamos ni idea. Pero no hay mal que por bien no venga. Bueno, una vez vino una chica que me preguntó acerca de algo que, como de costumbre, yo no tenía ni la mas pálida idea. Yo le respondí con amabilidad y cortesía que yo no le podía responder. Ella me escuchó pero se quedó ahí mostrando una amplia sonrisa. Después de un momento me preguntó:

– ¿Te gusta cantar?

Pregunta extraña pensé yo. Pero aquí en este país ocurren un montón de cosas extrañas sin parar y yo ya había empezado a comprender que las cosas extrañas eran lo normal. Lo realmente extraño era cuando uno no veía ni oía cosas extrañas. Así que le respondí:

– ¿Yo?

– Sí, tú… ¿Quién más? Yo te pregunté a ti, ¿verdad?

– Ehh… síii… yo canto en todo caso en el baño…

Ella rió y continuó:

– ¿Estarías tú interesado en cantar en nuestro coro?

– ¿Cantar en vuestro coro? ¿Cuál coro?

– El coro universitario. Tú puedes llegar ahí e intentar. Nuestro director puede ponerte a prueba y ver si tú y tu voz son buenas. ¿Te atreverías?

Yo me sorprendí. Ni en mis sueños más locos podía yo imaginarme una invitación tan directa de una persona totalmente desconocida. Pero así es realmente la gente en El Salvador, es decir, abiertos, sin pretensiones y sin garabatos. Ellos tienen la linda propiedad de romper el hielo en sólo un par de segundos. Así que yo respondí alegremente:

– ¡Claro! ¿Por qué no? Pero… ¿cómo puedo encontrar el coro?

– ¿A qué hora terminás hoy?

– A las cinco de la tarde…

– Entonces vengo aquí a las cinco y te llevo ahí. ¿Está bien?

– Sí, está bien. Voy a esperar por ti.

– Nos vemos…

– ¡Adiós!

La chica vino a las cinco de la tarde y me llevó a las instalaciones del coro. Ella me presentó al director del coro quien a su vez puso a prueba mi voz. Tuve que seguir con mi voz los tonos que él hizo sonar con el piano. Él me aprobó y me dijo que yo podía comenzar de inmediato. Un poco más tarde, llamó él a todos a una reunión que ellos ya tenían planeada y en la que él aprovechó la oportunidad para presentarme como un nuevo miembro. Me puse de pie y dije mi nombre, Sten, y dije que yo era sueco, no gringo de los EE.UU. como todas las personas que yo ya había conocido creían. Los participantes del coro me dieron amablemente la bienvenida con un pequeño aplauso. Yo les di las gracias y me senté otra vez. El director del coro completó la presentación diciendo:

– Bienvenido a nuestro coro, Estín.

Estín. Mi nombre es Sten, pero los salvadoreños lo pronuncian Estín. Es curioso, pero con el tiempo me acostumbré a eso. Teddy me llama todavía hoy en día de la misma manera. Eso me encanta en verdad.

Al principio no le puse mucha atención a Teddy, pero ella estaba ahí como parte del coro. Claro que para mí era un montón de gente nueva que yo conocí de una sola vez. El coro era grande, con unos cuarenta miembros. Teddy no era tampoco una chica que hacía mucho ruido porque ella era humilde. Ella no era alguien que se destacó de manera especial a pesar de que yo ya habían notado que ella siempre era alegre, amable, respetuosa y cortés con todos. Así que los primeros tiempos ahí en el coro no podía yo prestar la debida atención a ella.

El coro de la Universidad hacía a menudo viajes cuando nos presentábamos en diferentes lugares y en diferentes eventos. Nosotros viajábamos en autobús acá y allá y nos presentábamos. Eso era realmente divertido, pero también tenía un propósito. La universidad era objeto de presiones políticas por parte de la extrema derecha por lo que había que ayudar a la universidad a obtener una buena reputación ante el pueblo en general. Una forma, entre otras, para ayudar en ese sentido era que nuestro coro se presentara ante la gente en público.

Fue la vez en que tuvimos un viaje a San Miguel, la tercera ciudad más grande del país que se encuentra a 136 kilómetros de la capital San Salvador, que yo caí redondo por Teddy. El día que viajamos a San Miguel esperábamos el autobús que nos llevaría a todo el coro ahí. Cuando el autobús llegó trataron todos, como lo hacían normalmente, entrar primero y montarse todos de una sola vez. La cortesía no era algo actual a tomar en serio. Fuimos sólo Teddy, el director del coro y yo los que no tomamos parte en el tumulto. Nosotros esperamos pacientemente hasta que todos entraron. Teddy subió entonces al bus, después de ella lo hice yo y por último el director. Teddy y yo encontramos dos asientos cerca el uno del otro, sí, uno a la par del otro, pero con el estrecho pasillo del autobús de por medio. Fue esa casualidad lo que cambió mi vida para siempre. Yo pude entonces familiarizarme con Teddy en forma muy, muy cercana.

Teddy y yo platicamos animadamente durante todo el viaje que duró aproximadamente 3 horas. Ella estudiaba biología y contó cosas muy interesantes acerca de los diferentes paisajes por los que pasábamos. Ella hizo una descripción detallada de la vegetación, de los lagos, de los animales, de los ríos, etc. Ella me contó, entre otras cosas, sobre la ciudad de San Vicente donde nos detuvimos un poco para estirar las piernas y comer algo después de viajar más de una hora, que ahí, en esa provincia, había un río que tenía la reputación de que si un hombre se bañaba en él, entonces se hacía marica, maricón, homosexual, afeminado. Ella me dijo:

– El río se llama Acahuapa. (Nota: El río existe en verdad en la latitud de 13.57° y en la longitud de -88.65°. El mito asociado a ese río existe también).

– Ja, ja, ja… Yo me voy a bañar ahí y vamos a ver qué pasa.

– ¡No! ¡No lo hagas!

– ¡Ah! Tú no crees en eso, ¿verdad?

– No, pero muchos lo hacen, incluyendo algunos en nuestro coro. Si tú te bañás en el río, entonces esas personas van a acosarte e intimidarte. Eso no sería tan chistoso.

– Tú tienes toda la razón en eso.

Yo sentí como sentimientos por Teddy comenzaron a aparecer en mi corazón. Yo sentí cómo ella comenzó a tomar lugar en mi vida. Me sentí encantado. Me enamoré de ella. Ella era tan bella y sonriente, llena de vida, tan interesante, tan de buen corazón, tan inteligente, tan genuina, tan transparente, con sentido del humor, con amor por la naturaleza, con amor por su país, con amor por su pueblo. Es indescriptible cómo yo noté que yo me sentí cautivado por su maravillosa belleza interior. También veía los enormes y bellos ojos que ella tenía. Esos oscuros, profundos y encantadores ojos, que me volvían loco. Yo no pude contenerme. Yo estaba perdido sin remedio. La fuerza para resistirme a ella disminuía en grandes cantidades cada vez que ella me miraba para no decir de las veces que ella me sonreía. Yo experimentaba esas miradas y esas sonrisas como descargas eléctricas de alto voltaje que me debilitaban una y otra vez. ¡Ay! Aquí terminó mi vida en realidad, pensé yo. Tan intensos sentimientos nunca había yo experimentado en mi vida. Así que si ella me rechaza, no sería yo capaz de vivir con la esperanza de la existencia de algún paraíso. Sí, porque un paraíso sin ella no sería un verdadero paraíso.

Después de pasear un poco en las calles de San Vicente, llegamos ella y yo a la sombra de un grande y hermoso árbol. Yo pensé: ¡Ahora o nunca! Yo llevé mis manos a mi pecho porque yo sentía que mi corazón latía con fuerza salvaje. Yo estaba absorto en mis pensamientos y no me di cuenta que ella me miraba. Ella me sacó de mis sueños cuando me dijo:

– Estín, ¿te sentís mal?

– Es mi corazón…

– ¿Tu corazón? ¿Te sentís mal de tu corazón?

– Mi corazón se ha desbocado y…

– ¿…qué…?

– No hay ningún control en mi corazón…

– ¿Querés decir, un ataque al corazón?

– Sí, algo por el estilo. Yo presiono mi corazón con mis manos porque se quiere saltar de mi pecho.

– ¿…qué…?

– Mi corazón ha perdido el control, se ha vuelto loco, late salvajemente y quiere saltar fuera de mi pecho para caer en tus manos…

– Estín… ¿qué estás tratando de decirme?

– Teddy, yo me he vuelto loco por ti. Estoy encantado de ti. Te amo. Tus ojos oscuros son encantadores, irresistibles, hechiceros. Tus ojos me quitan el entendimiento, así que yo tengo que presionar con fuerza mi corazón si voy a poder mantenerlo en su puesto dentro de mi pecho…

Teddy se acercó a mí, puso sus manos sobre mis manos y me dijo:

– Estín… que cosas tan lindas las que me decís… Estín… también yo me he enamorado de ti, Estín… eres un lindo chico…

Ella se me acercó aún mas y me dio un pequeño beso. Yo no pude mas que cerrar los ojos y disfrutar del beso en lo más profundo. Yo le dije a ella:

– Estoy perdido, Teddy. Yo capitulo sin condiciones, simplemente. Haz lo que quieras con mi corazón. Hazlo pedazos, hazlo puré, haz lo que quieras con él…

Ella se inclinó aún más hacia mí y puso su cabeza en mi pecho y dijo:

– Estín… Yo también te amo. Acepto tu corazón con amor y lo voy a tratar con mucho cuidado. Te amo, Estín….

De repente se apartó ella de mí. Ella se alejó un poco y miró intensa- y directamente a mis ojos. Ella dijo:

– Estín, tú eres blanco y yo soy negra.

– ¿Y…? ¡Eso a mi me vale un pito!

– …pero…

– ¡Ningún pero! ¡Eso a mi me vale un pito!

– Sí, pero no voy a ser aceptada por tu familia.

– A ellos tampoco les importa y no hay problema. Mi familia va a aceptarte. Ellos no tienen ningún problema con eso.

– ¿Estás seguro?

– ¡Por favor! ¿Por qué no voy a estar seguro de eso? Yo conozco a mis padres y mis hermanos muy bien. Ellos son precisamente como yo. Ellos mismos pueden enamorarse de gente de bella piel oscura como tú. ¿Por qué no? Yo estoy ahora enamorado de ti y soy feliz con eso.

– Okay. Eso me tranquiliza. Es que aquí en este país es diferente. Aquí somos todos de piel oscura, pero como yo soy un poco más oscura que la mayoría, tengo que aguantar ser vista con malos ojos. Muchas personas me miran con desprecio.

– ¡Ah! ¡Que se jodan! ¡Que coman mierda!

Ella se recostó en mi pecho y cerró los ojos. Yo aproveché la oportunidad y la besé en la frente. Ella dijo:

– Te quiero Estín.

Yo iba a contestarle cuando se escuchó gente que se aclaraba la garganta:

– Hrrmmm, hrrmmm hrrmmm…

Era el coro que se había acercado a nosotros sin que los escucháramos. En primer lugar fue el director del coro quien vino a nosotros con una amplia sonrisa. Al mismo tiempo se puso Teddy a mi lado, me tomó la mano y mostró una tan amplia sonrisa que le llegaba de oreja a oreja. El director del coro, dijo:

– ¡Enhorabuena! Siempre es agradable ver a un par de palomitas enamoradas.

– ¡Muchas gracias! – le respondí.

Poco a poco se acercaron todos los del coro a nosotros y comenzaron a aplaudir de alegría.

– ¡Viva los novios! ¡Viva Teddy! ¡Viva Estín!

Pero cuando todo se puso más tranquilo se escuchó un muchacho que dijo en voz alta:

– ¡Mierda de gringos! ¡Vienen aquí sólo para tomar nuestras chicas!

– ¡Tú Julián! – dijo el director del coro, que se volvió rápidamente. ¡Cerrá el pico! ¡Mostrá respeto por Teddy y Estín!

– Sí, pero es la verdad… – dijo Julián. ¿No tienen estos gringos muchachas en su país? ¿O tal vez es que esas chicas pálidas son tan feas que nadie las quiere tener?

– ¡Silencio! – dijo el director del coro. ¡Si decís otra estupidez una vez más te expulso del coro! Tú cantás muy bonito, pero respeto tenés que mostrar. ¡Punto!

– Tú Julián… – se escucho decir a una chica. Era la misma chica que vino al rectorado y me invitó a participar en el coro de la universidad. …tú has estado enamorado de Teddy durante mucho tiempo, por lo menos dos años, pero ella te ha rechazado todo el tiempo. Aceptá la realidad. Teddy no está en absoluto interesada en ti. ¿No entendés?

Julián hizo una mueca, dio la vuelta y se fue diciendo:

– ¡Maldita sea!

El director del coro se volvió a todos nosotros y dijo que nos fuéramos al bus de nuevo para continuar el viaje a San Miguel. Volvimos y mientras caminábamos al bus dijo el director del coro que él no quería ningún tipo de alboroto al subir:

– Permitamos a Teddy y a Estín que suban primero a bordo.

– ¡No! No es necesario… – dije yo.

– No es necesario… – dijo Teddy. Hay asientos suficientes para todos.

– ¡Okay! Pero tumulto no quiero tener de todos modos… – dijo el director del coro. Debemos mostrarnos civilizados para Estín que viene de Suiza, ¿verdad?

– ¡No! – le respondí yo. Yo vengo de Suecia.

– Suiza, Suecia… ¡Ah! Yo me confundo… – dijo el director del coro.

– Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja… – era Teddy que se reía.

Pero el tumulto se dio de todas maneras. Nosotros esperamos pacientemente hasta que todos subieron al bus. Para mi sorpresa, reservaron ellos dos asientos uno al lado del otro para Teddy y para mi. Yo sentí eso muy bien. Yo le dije a Teddy entonces:

– Tu gente es temperamental, pero muy agradable y de buen corazón.

– Yo los amo con todo lo que tengo dentro de mí… – dijo Teddy.

El viaje a San Miguel siguió y llevábamos un estado de ánimo sumamente bueno. Cantamos alegremente diferentes villancicos, baladas, canciones populares, etc. De vez en cuando se escuchó a alguien, escondido detrás de la multitud, imitar un beso ruidoso por medio besar una mano con fuerza. Él, o los que hacían eso, aprovechaban la oportunidad cuando se daba una pausa temporal en la bulla con que viajábamos. Estos besos ruidosos eran muy claramente dedicados a nosotros, a Teddy y a mi, en broma, como una manera de imitarnos a nosotros. Teddy se reía cada vez que eso sucedía. Ella decía entonces:

– Ja, ja, ja, ja… Diablos tontos locos. Pero así los quiero de todos modos. Eso es parte de nuestro folclore…

El viaje a San Miguel fue algo de lo mas divertido que yo he experimentado en toda mi vida. Nunca olvidaré ese viaje. Fue absolutamente la mejor luna de miel que uno se puede imaginar, a pesar de que el sexo no estaba involucrado. El sexo no era algo a pensar. Teddy me explicó que una muchacha en su país no puede tener sexo antes de casarse porque ella debe ser virgen para su futuro marido, hasta convertirse en una pareja casada. El marido debe ser el primer y único, para toda la vida, de acuerdo a las costumbres reinantes. Además, la ceremonia de la boda tiene que realizarse en una iglesia porque no se acepta solamente una ceremonia por lo civil. Una chica que se casa solamente por medio de una ceremonia civil no es considerada ”pura”. Es la iglesia lo único que vale. Pero claro, yo estaba chiflado por Teddy, y pensé que yo podría fácilmente seguir todas estas tradiciones y costumbres, así que no me resistí. Yo ya había capitulado incondicionalmente, pensé.

Después del viaje a San Miguel nos encontrábamos Teddy y yo constantemente, ya sea en el coro o, si no, también en varias otros lugares. Cuando no hacíamos giras con el coro, entonces tomábamos nosotros mismos un autobús para viajar al campo. Ella y yo visitamos lugares de interés turístico, asentamientos antiguos, ruinas, etc. Tazumal, por ejemplo, que es una excavación arqueológica en la provincia occidental de Santa Ana de antes de la llegada de los españoles a El Salvador.

Fue un tiempo maravilloso. Encontrarme con Teddy era muy emocionante y gratificante. La alegría que ella trajo a mi vida compensaba con un amplio margen todas las molestias que yo tuve que soportar en el trabajo donde yo era una especie de asesor en el rectorado.

Pero llegaron los días en que nuestra relación había madurado lo suficiente como para que yo me encontrara con sus padres. Teddy y yo comenzamos a pensar en ello. Ella me advirtió que en ese encuentro no debía yo cometer errores. Yo debía saber lo que valía en esos casos. El papá, cabeza de familia y patriarca, me expondría a un verdadero interrogatorio policíaco y yo, por supuesto, tenía que estar preparado para ello. Un papá quiere asegurarse de que el futuro marido de su hija sea lo suficientemente capaz de darle a la chica todo lo que ella necesita para que pueda vivir una vida digna. Teddy me dijo:

– Prepárate para la dureza de mi papá.

– Voy a hacerlo lo mejor posible.

– Me temo que tú no vas a poder satisfacer las expectativas de mi papá, que por supuesto están culturalmente condicionadas. Así que tú tenés que ser humilde frente a él. Esto es realmente un consejo y no una exigencia de mi parte. Yo te quiero mucho y yo ya soy además mayor de edad, por lo que a la hora de las horas, sólo necesitaría huir contigo y punto. Pero yo amo a mi papá y mi familia y quiero ahorrarme conflictos con ellos. Ellos son importantes para mí de todos modos. Además, esto sólo va a suceder una vez en la vida. Y si tú sales bien del interrogatorio, vas a tener entonces una familia amable y amorosa a tu favor que te dará la bienvenida con los brazos abiertos, con mucho amor, cuidados y consideración. Y además será una familia dispuesta a apoyarte a ti y a mí incondicionalmente en todo momento sin importar las circunstancias. Contá con ello. Son temperamentales, como yo, pero llenos de solidaridad y amor. Porque tú ya te has dado cuenta de que yo tengo mi temperamento, ¿verdad? Sin embargo, yo te amo Estín y mucho. Contá con ello también.

Claro, Teddy es incluso ahora temperamental, pero también es parte de su encantadora personalidad. Me encanta eso en ella y mucho. Teddy continuó:

– Dí que tú tienes trabajo fijo en Suecia. Esa es la condición más básica que un padre espera de su futuro yerno.

– Bueno, bueno… – contesté. Yo tomo todo lo que me explicás con toda seriedad. Estoy lleno de expectativas, pero me causa un vacío nervioso en el estómago.

– Sí, lo entiendo. Y gracias amor mío, que te tomás tantos problemas por mi causa.

– No es nada. Yo te amo y tu eres todo para mi. ¿Qué otra cosa?

El tiempo pasó y llegó el día en que yo me encontraría con la familia de Teddy. Yo sentí un hormigueo en el estómago. Ese día en que ella me llevó a su casa, era yo prácticamente un manojo de nervios. Mi cuerpo temblaba y mis piernas se negaban a llevarme. Ella trató de distraer mi mente de la situación bromeando acerca de eso, así que ella contó un chiste:

– Se dice que una chica tenía un novio que fue interrogado por el padre de ella. El padre preguntó: ”¿Cuánto ganás?” Y el muchacho respondió, ”Cerca de 500 unidades monetarias salvadoreñas por mes.” Entonces, el padre dijo: ”¡Nah! Eso no es suficiente ni siquiera para papel higiénico. Así que no. Puedes probar en otra oportunidad cuando hayas conseguido un mejor trabajo.” Cuando el muchacho se fue de ahí le dijo entonces él a la muchacha ”Yo no sabía que tú hacías tanta caca…”

– Ja, ja, ja, ja, ja… Estuvo bueno. Sólo espero que tu padre no me salga con semejantes comentarios. Si, porque entonces voy a ser yo quien va a necesitar un montón de papel higiénico…

– Ja, ja, ja, ja, ja… No digas así. Tú vas a salir bien. Tú eres por supuesto inteligente.

Tomamos autobús a casa de Teddy. Por cada parada que pasábamos aumentaba el vacío en mi estómago. Yo sentía como mis piernas ya no me querían sostener. Tenía las manos heladas y me temblaban y pensé entonces que probablemente estaba yo pálido, más pálido que de costumbre. Yo le expresé mis preocupaciones a Teddy. Ella respondió con una carcajada:

– Ja, ja, ja, ja, ja… No es para tanto, Estín.

– Hmmm…

Llegamos a su casa y ahí estaba toda la familia reunida. En ese momento pude yo entender que la audiencia sería pública, es decir, con todos los hermanos y miembros de la familia presentes. Fue como un choque para mí porque yo no había pensado en eso. Yo creí ingenuamente que todo iba a ser un poco más privado con sólo el padre, Teddy y yo. Pero resultó que era un gran evento para todos. Teddy no era la mayor de todos los ocho hermanos, ella incluida. Ella en realidad tenía una hermana mayor que ya estaba casada, o sea que una audiencia de este tipo con el padre no era algo nuevo. Pero de todos modos, se trataba del interrogatorio de un futuro marido, un gran evento para toda la familia y todos querían participar. Era algo que se consideraba muy natural. El vacío en el estómago se puso mas intenso y yo estaba ya a punto de desmayarme. Teddy tomó mi mano y le susurró:

– ¡Valor, mi amado guerrero! ¡Valor, mi querido combatiente! ¡Valor, mi querido príncipe! ¡Vas a salir bien! Yo estoy de tu lado. Te amo.

– Gracias… – le contesté con una voz débil.

El padre y la madre me recibieron y me invitaron a la sala principal. Nos dimos la mano con algunos y nos sentamos. Hubo una pausa de silencio. Un silencio aterrador. Parecía que todo el mundo trató de examinarme para tratar de descifrar qué clase de criatura era yo. Me sentí como un animal en una jaula hacia el cual todos volvieron sus miradas. Pero entonces el padre rompió el silencio y comenzó la conversación conmigo:

– Bienvenido… ¿cuál es tu nombre?

– Sten…

– Bienvenido a nosotros, Estín.

– ¡Gracias!

– Así que tú eres el feliz elegido de nuestra hija, de nuestro tesoro, ¿verdad?

– Sí. Y yo estoy aquí para pedir, con todo respeto, su bendición.

– No pienses que no somos razonables, pero yo tengo que hacerte unas cuantas preguntas antes de llegar a algo.

– Sírvase. Soy todo oídos…

– A propósito, tú eres bien parecido. Si dios quiere van los hijos de ustedes, nuestros nietos, a ser muy bonitos. En eso ya has ganado muchos puntos.

– La belleza de sus nietos vendrá de Teddy. Usted puede estar muy seguro de eso.

– ¡Gracias! Veo que ya empezamos a ponernos de acuerdo.

– Con su bendición.

– Okay, le damos. ¿Cómo te llamás con tu nombre completo?

– Sten Joseph Samuelssen, a su servicio… Yo hice una pequeña reverencia.

– ¡Gracias! Bonito tu nombre. Estín Yoss… sss… sss…

– Samuelssen…

– Si, si. Okay. ¿Cuál es tu profesión?

– Yo tengo dos profesiones. Yo soy programador de computadoras en FORTRAN. Yo también soy administrador capacitado para instituciones públicas. Es como administrador que yo trabajo en el rectorado de la U.

-Dos profesiones. Hmmm… Suena bien. Eres inteligente, tú…

– ¡Gracias!

– Que bien que vamos por buen camino…

– Es mi mayor deseo en mis adentros.

– No va a ser tan difícil. Tú pareces ser un muchacho inteligente.

– ¡Gracias de nuevo!

– Pero… tú tienes trabajo en tu país, ¿verdad? ¿O pensás quedarte aquí con nosotros en nuestro país?

– Yo tengo trabajo en mi país. Nosotros, Teddy y yo, no hemos pensado todavía si vamos o no vamos a quedarnos aquí en el país. Esa cuestión no esta discutida todavía.

– ¡Nah! Aquí en éste país es difícil. Es muy agitado políticamente. No sabemos que puede suceder mañana, ni siquiera dentro de un minuto. ¡Nah! Quedarse en éste país no es nada bueno. Pero bueno. Ustedes pueden pensar en eso.

– Ja ja ja ja ja… – continuó el papá. Yo hablo ya como si todo está bien, a pesar de que no estamos ni siquiera a la mitad de ésta conversación.

– Yo tengo esperanzas… – dije yo.

– Bien. Ahora con tu familia. ¿Crees tú que tu familia va a aceptar a nuestra chica de una manera digna?

– Yo estoy absolutamente seguro de eso. Yo entiendo qué es lo que usted quizás piensa, o sea, que nosotros pertenecemos a diferentes etnias…

– Si, y no solamente etnias. Tenemos diferentes situaciones económicas, diferentes culturas, todo diferente. Tú tienes que estar completamente seguro de saber en lo que te estás metiendo.

– Sí, yo entiendo.

– Yo empiezo a simpatizar contigo. Así que en cualquier caso pueden ustedes trasladarse para acá a nuestro país y vivir aquí, si todo sale mal en tu país.

– ¡Gracias! Yo agradezco desde muy adentro su amable invitación. Pero yo me siento seguro de lo que yo hago, así que preocupado no necesita usted sentirse por eso.

. Hmmm… Suena verdaderamente fino. Veo que tú eres un muchacho inteligente. Pero yo me preocupo también de cómo tu país la tiene. ¿Sucede en tu país que los militares dan golpes de estado a cada rato como aquí en nuestro descalabrado país?

– No. Mi país es en realidad muy estable y no solamente en ese sentido. Nosotros tenemos tranquilidad y vivimos verdaderamente en armonía recíproca entre nosotros.

– ¡Ajá, que bueno! ¿Pero y la gente en tu país? ¿Creés tú que nuestro tesoro va a ser respetada por la gente en tu país?

– Si, en principio. Por supuesto que existen personas estúpidas allá como en todos los países. Pero en general es la gente allá respetuosa y amable. Teddy no va a caer en dificultades. Mi familia, mis amigos y yo vamos a darle a su hija nuestro total apoyo.

– ¡Ah! ¡Qué bueno! ¿Es bonito tu país? ¿Son bonitos los diferentes paisajes? ¿Es bonita la naturaleza?

– ¡Por supuesto! El país tiene una muy bella naturaleza con una muy rica fauna y flora. Teddy, que tanto ama la naturaleza, va a quedar encantada con mi país. Totalmente seguro.

– ¿Creés en dios?

Ésta fue para mi una difícil pregunta. Si, porque yo soy ateo pero Teddy y su familia eran (son) bautistas. Personalmente no me importan a mi las preferencias de Teddy cuando se trata de fe. Eso no es importante para mi, así que yo estaba dispuesto a mentir en eso. Yo contesté:

– Si.

– Hmmm… Que bien… ¡Ah! Aquí podemos terminar ésta conversación. Yo estoy satisfecho contigo y con tus respuestas.

El papá se levantó y dijo:

– Bienvenido a nuestra familia, Estín. Ahora eres tú uno de nosotros. Vení… Vení acá y dame un abrazo.

Yo me levanté y fui donde el papá quien me abrazó mostrando una amplia sonrisa. Al mismo tiempo se levantaron todos y aplaudieron ruidosamente. Teddy vino hacia mi, me abrazó y se inclinó en mi pecho. Ella estaba contenta y con grandes lágrimas en los ojos. Ella dijo entonces:

– Estuviste genial, mi amado Estín… Estuviste genial… ¡Te la echaste espléndidamente! ¡Yo te amo tan condenadamente mucho, Estín! No te imaginás lo que todo ésto significa para mi. Soy tuya para toda la eternidad…

Después fuimos invitados a la cena que la mamá de Teddy había preparado. Era una gran mesa donde toda la familia tenía espacio. Fue una cena animada en la que todos hablaban y reían. Fue una fiesta familiar. Divertida fue verdaderamente. Yo no olvido nunca eso.

Los días siguientes a ese evento tan amable y agradable continuamos Teddy y yo por supuesto encontrándonos. Ahora nos encontrábamos incluso en casa de ella, además, por supuesto, en los locales del coro y en la ciudad de San Salvador. Nosotros comenzamos a hablar sobre nuestro matrimonio. Casarnos era lo mejor para asegurarnos de que ella obtuviera la visa de estadía en Suecia. Las autoridades de Suecia acostumbran a cambiar la reglas a cada rato, así que lo mas seguro era estar casados cuando Teddy tuviera la necesidad viajar y entrar en el país. Planificamos entonces el casamiento. Nos decidimos a hacer el casamiento lo mas sencillo posible. La familia pertenecía a una congregación bautista que se encontraba en una colonia que se llamaba Miramontes así que pensamos que era adecuado casarnos ahí. Así hicimos y en la ceremonia participó solamente la familia y el coro. El coro cantó bellas canciones para nosotros. Fue tan maravilloso. Indescriptible. Incluso Julián participó.

La familia por su lado amueblaron un cuarto en casa de ella y nosotros nos acomodamos ahí. Teddy no quería salir embarazada y se decidió a usar pastillas anticonceptivas. Ella quería terminar sus estudios de biología y no quería tener dificultades antes de eso. Yo por mi parte tenía solamente poco tiempo en mi trabajo como voluntario. Nos decidimos entonces a que yo viajaría a Suecia y que cuando Teddy terminara sus estudios, entonces yo viajaría a El Salvador a traerla a ella. Ella tenía solamente pendiente su tesis y eso tomaría solamente unos 6 meses.

Cuando el momento vino en que yo dejaría El Salvador, entonces tuvimos lágrimas y caras largas. Incluso los del coro mostraron su tristeza. El papá de Teddy nos llevó en su carro al aeropuerto. Teddy lloró ahí en grandes cantidades. Yo le aseguré mi amor a ella y le repetí que yo regresaría a recogerla cuando ella terminara sus estudios. Yo los dejé y me fui de ahí para poder subir al avión. Yo me fui para el avión con mis ojos llenos de lágrimas…

El tiempo pasó rápido. Teddy y yo nos escribimos cartas en papel (Internet en ese entonces no era para nosotros mortales comunes y corrientes). Nos llamábamos por teléfono a menudo de manera que teníamos un contacto continuo aún cuando nos encontrábamos lejos el uno del otro. Vino el tiempo en que Teddy terminó con su tesis, recibió su título como licenciada en biología y entonces se dio el momento de traerla a ella a Suecia. En El Salvador ya había yo hacía mucho tiempo atrás arreglado todo para que ella obtuviera la visa de estadía. De manera que ella ya tenía su pasaporte con todo lo que se necesitaba. Sólo era necesario viajar ahí por ella. Así hice yo y fui recibido por la familia como un príncipe. Todos estaban contentos y mostraron su estima a nosotros. ¡Qué días esos! Alegría, felicidad, jolgorio, era lo dominante en ese momento. Pero vino el día en que nosotros, Teddy y yo, viajaríamos a Suecia. Entonces hubo dolor, desesperación, nostalgia, lágrimas, llanto, tristeza, etc. El papá de Teddy nos llevó al aeropuerto. Otra vez. Ahora no solo era yo quien viajaría. También Teddy. Se dio una gran escena de llanto y tristeza. Dijimos adiós a todos, nos fuimos al avión y volamos a Suecia.

………………………………………………..

Suecia: Una tierra totalmente desconocida para Teddy. Pero ya no. ¡No! Ahora Teddy me ha abandonado e incluso se ha conseguido un amante. Un amante. ¿Puede haber algo peor que eso? ¿Puede ser posible? ¡No! ¡Yo no entiendo! ¡No puedo entender! ¡No quiero entender! ¡Todo esto después de 34 años de felicidad! ¿O quizás tengo una pesadilla?

Yo estaba sentado en el sofá de la sala, cubría mi cara con las manos y lloraba. Yo lloraba como un pequeño niño abandonado. No podía evitarlo. ¿Cómo es ésto posible? pensaba yo. ¿Cómo? ¿y por qué? ¿por qué? No entendía nada. Ella, que un día antes era una Teddy tan amorosa, me ha abandonado ahora éste día y está ahora donde un amante. Yo lloraba desesperado. Yo lloraba totalmente abandonado a mi suerte. Yo estaba totalmente en mis pensamientos. Yo no pensé en otra cosa.

De repente sentí yo una mano que se posó sobre mi en mi hombro (Nota: En Suecia acostumbra uno andar sin zapatos dentro de una casa, de manera que no se oyen pasos al caminar). Era Marianne que vino con Johan. Teddy había dejado la puerta sin llave así que ellos pudieron entrar sin necesidad de llamar. Marianne dijo con voz suave:

– Sten…

Levanté la vista llena de lágrimas, pero no dije nada. Yo sólo pude seguir llorando. Yo no sabía que hacer. Marianne y Johan se sentaron a la par mía al uno y al otro lado de mi. Johan dijo entonces:

– ¿Qué fue lo que sucedió? ¡Estamos tan endiabladamente confundidos!

– Yo estoy aún mas confundido que ustedes… – respondí yo. Yo no entiendo ni mierda. Pareciera que algún insecto maligno ha picado a Teddy de manera que ella de repente tomó camino para donde un amante, de acuerdo a lo que ella misma dice. Imposible de entender.

– ¿Así que ahora ella dice que ya no te quiere más? – preguntó Johan. ¿Es así?

-No. No precisamente… – contesté yo. Ella dijo un par de veces que ella me amaba de todas maneras. ”Yo te amo Sten, de todas maneras. Créelo o no, pero yo te amo…” dijo ella y se fue. ¿Qué clase de mensajes contradictorios son esos, por el diablo? ¿Cuál es la onda de ella?

– Yo creo que… ¡No! Yo SE que Teddy te ama Sten… – dijo Marianne. Yo soy mujer y puedo sin dificultad entender a otras mujeres. Y Teddy te ama, de eso puedo yo dar constancia. Con todo lo que nosotros los cuatro departimos casi cotidianamente sería casi imposible para mi no detectar los sentimientos de Teddy en relación a ti si ella no te amara, Sten.

– Pero en ese caso hay algo que no concuerda… – dijo Johan casi como una réplica a Marianne. ¿Cómo podría ella irse donde un amante si ella amara a Sten? ¿Cómo?

– Nada concuerda en todo ésta desgracia… – dije yo. ¡Maldita sea! Tan confuso todo…

– Yo puedo formular una hipótesis… – dijo Marianne.

– ¿Una hipótesis? – respondí yo. ¿Cómo así?

– Sí, Yo puedo pensar que ella está tratando de ejercer presión sobre ti, Sten. – dijo Marianne. Ella te ama pero ella, con ese temperamento que ella tiene, intenta presionarte para que tú le pongas mas atención a ella.

– ¿Atención? – repliqué yo. Pero, ¿cómo así? ¿Cuánta atención quieren las mujeres recibir? Yo la amo a ella sin límites y dedico toda mi vida a ella… ¿No es suficiente? ¿Qué mas quiere una mujer recibir de su marido? No me confundas mas, tú Marianne. Ya es suficiente difícil para mí para que tú vengas a mí con semejantes hipótesis.

Yo continué después de una pausa:

– Y en ese caso, no va ella a conseguirse un amante de un día para otro sólo por eso. ¿Qué divertido puede ser presionarme de esa manera?

– Pareciera que las mujeres vienen de otro planeta… – dijo Johan. ¡Mas atención! ¡Eso es hablar mierda!

– No es hablar mierda, Johan… – replicó Marianne. Yo misma he estado endiabladamente enfadada, no, no, endiabladamente encachimbada contigo cuando no me atendés en todo lo que yo necesito. Son ustedes los hombres los que vienen de otro planeta. Un planeta donde sólo el fútbol es lo único que existe. Ustedes se ponen como estúpidos, como idiotas, cuando del fútbol se trata. ¡Y ahora estoy yo también encachimbada! ¿No tienen ustedes los hombres un cerebro que les funcione?

Hubo un silencio entre nosotros. El ánimo parecía pasar a una dimensión impensada. Después de una pausa dijo Marianne:

– Yo no creo que Teddy se ha ido donde un amante. Suena absurdo teniendo en cuenta lo que yo la conozco y como yo sé que ella te ama, Sten. Yo creo que ella intenta llamar tu atención. Ella se ha inventado que se ha ido donde un amante para hacerte observador de su necesidad de atención. Posiblemente reservó ella una habitación en un hotel en algún lugar, pero no con un amante. Ella quiere solamente presionarte, Sten. ¡Eso creo yo definitivamente!

– ¡Diablos! – respondí yo. ¿Qué tan divertido creés que es eso? ¡Diablos!

– Teddy es endiabladamente temperamental. Yo la conozco a ella… – replicó Marianne. Posiblemente está ella tan endiabladamente enfadada contigo, Sten, que ella va a los extremos para obligarte a a pensar. Pero apenas un amante. Ella te ama. Eso lo SE yo. Yo misma he estado endiabladamente enfadada con Johan un montón de veces y he pensado en cómo yo podría llamar su atención de una manera drástica. Sí, porque cuando ustedes dos se sientan frente a la TV y miran el fútbol, nos ponemos Teddy y yo fuera de nosotras mismas y una vez estábamos ella y yo tan encachimbadas que teníamos deseos de tomar el aparato de TV en nuestras manos y tirarlo sobre las tontas y duras cabezas de ustedes. ¡Maldita sea! ¿No pueden ustedes los hombres entender lo frustrante que es para nosotras las mujeres cuando ustedes los hombres están con algo tan estúpido como mirar el fútbol? ¡Me dan ganas ahora de conseguirme yo también un amante y sacarle el dedo largo a Johan!

– ¡Por favor! – dijo Johan. No vas ahora a empezar a quejarte, Marianne.

– ¡Ustedes los hombres son sordos! – replicó Marianne. Pero los últimos años ha tenido Teddy un mejor humor y paciencia con ustedes dos y ha bromeado sobre ese enamoramiento de ustedes con esa mierda con 22 hombres ridículos que corren en solamente calzoncillos, que se dan de puntapiés, pelean y hacen tumulto por una pelota. Ella se ha preguntado en broma el por qué no se les da a esos enfermos mentales una pelota a cada uno. Y ella ve a los dos ustedes con amor de todos modos. Cuando ustedes miran el fútbol, se ríe ella y sólo dice: ”Oye, ahí están nuestros chicos y son infieles con nosotras. Ambos tienen la misma amante, o sea, el fútbol. O tal vez les gusta ver a hombres corriendo en tan sólo calzones. ¡Ah! Dejemos que ellos tengan orgasmo tras orgasmo. Tal vez somos nosotras las que no somos lo suficientemente buenas en la cama.” Yo de hecho, me he preguntado de dónde saca ella tanta fuerza para poder soportarlos a ustedes cuando ustedes ven el fútbol. Una vez le pregunté al respecto y ella respondió simplemente: ”Yo los amo. ¿Podrías vivir sin ellos?”. Yo contesté: ”¡No!”. Ella añadió simplemente: ”¡Ahí lo tenés!”. Ella dice todo eso con una amplia sonrisa. ¿Cómo hace? Es un misterio para mí. Una vez sugirió ella que se podría construir una pequeño espacio de juego en el jardín con una televisión en un extremo y un par de sillas en el otro extremo y con montones de piedras por todas partes, así que ustedes puedan tirar piedras a los jueces estúpidos o a jugadores adversarios. El único inconveniente, pensó ella, era que cada encuentro costaría todo un aparato de televisión.

– Okay, okay… – dijo Johan. Yo entiendo cómo sienten ustedes. Pero…

– ¿Pero qué? – replicó Marianne. Teddy está claramente bien encachimbada. Pero la cuestión sobre un amante la rechazo yo decididamente. Ella te ama, Sten. Siéntete seguro de eso.

– Si, okay. Podemos aceptar eso… – dijo Johan. Pero ¿cómo hacemos ahora? ¿Podemos llamarla a ella ahora? Yo podría hablar con ella de manera que ella se calme…

– ¡No! Ella apagó su celular… – respondí yo.

– Nosotros podemos reunirnos aquí mañana después del trabajo para hablar con ella… – dijo Johan. Y yo puedo llamarla a ella cuando ella esté en su trabajo. Posiblemente ya ha ella abierto su celular de nuevo. Si no, entonces llamo yo a la oficina donde ella se encuentra. Vamos a ver.

Se dio un momento de silencio. En un acuerdo tácito nos dimos cuenta de que no teníamos más que discutir. Marianne dijo:

– Tú Sten, tú puedes acompañarnos a nuestra casa y dormir ahí si no querés sentirte solo. ¿Nos acompañás?

– ¡Con gusto! – respondí yo. En esta miseria, lo mejor es tener la amable compañía de ustedes.

– Okay… – dijo Johan. ¡Vayámonos!

El día siguiente me llamó Johan a mi trabajo. Él pudo contactar a Teddy llamando a su celular. Ella ya había abierto el teléfono así que fue posible contactarla directamente. Johan me dijo por teléfono:

– Yo contacté a Teddy. Ella respondió amablemente y dijo que ella te ama a ti, que ella va a a regresar a casa en la tarde después del trabajo y que está dispuesta a hablar con todos nosotros. Ella contestó contenta pero sólo dijo que ella estaba ocupada y que no quería tener ninguna discusión por teléfono. Dijo que ella quería desenredar todo este relajo de una sola vez. A pesar de que todo sonaba un poco extraño, pienso yo.

– ¿Cómo así extraño? – respondí yo.

– Si, ella dijo claramente que ella te amaba, pero cuando yo pregunté si era cierto que ella tenía un amante, respondió ella solamente que ella te amaba. Ella no respondió nada mas. Quiero decir que se sintió como un subterfugio. Yo la presioné un poco por medio de preguntarle claramente ”Pero… ¿tenés o no tenés un amante?” y ella contestó ”Tú Johan, yo amo a Estín. ¿No es suficiente con eso? Ahora estoy ocupada y no quiero discutir todo ésto por teléfono. ¿Puedes esperar hasta que nos reunamos en casa?” La conversación terminó ahí sin que ella diera una respuesta clara y definida. así que tenemos que esperar hasta que discutamos todo ésto en casa de ustedes.

– ¡Fuiii! Quién diablos entiende a las mujeres…

– Probablemente las mujeres… ellas se entienden entre ellas posiblemente. ¿No creés?

– Je je… ¡Diablos!

En la tarde estábamos ya nosotros, o sea Marianne, Johan y yo en casa antes que Teddy. así que esperábamos que ella llegara. Era una endiablada tensión. Yo no aguantaba esperar tanto. Pero ella llegó de todas maneras. Ella estaba un poco mas de una hora atrasada en relación de lo que yo esperaba. Yo no he nunca estado interesado en controlar sus tiempos, pero ahora pensaba yo que ella tomaba mucho tiempo en llegar después del trabajo. Eso me puso preocupado y yo empecé a pensar que quizás era cierto que ella tenía un amante. Yo pensé solamente que en ese caso Marianne lo habría notado. Pero Marianne estaba totalmente convencida de que no era ese el caso. Todo eso me confundía, así que yo esperaba tenso.

Cuando Teddy llegó a casa dijo ella solamente ”¡Hola!” a todos. El ”¡Hola!” de ella fue alegre y ella lo lanzó con una sonrisa. Ella, no parecía estar preocupada. Ella se detuvo un poco y dijo:

– Ustedes se ven bastante preocupados y tristes…

– No es nada raro, Teddy… – contestó Marianne …nosotros por supuesto te queremos y sentimos que te perdemos.

– ¡Pero por favor! – dijo Teddy. Ustedes no van nunca a perderme a mi. ¡Yo los amo a todos ustedes!

Teddy se veía radiante. Ella estaba contenta como que si nada había pasado. Ella agregó:

– Yo voy solamente a cambiarme de ropa a algo mas liviano y cómodo, yo regreso pronto…

Ella fue directamente a nuestro dormitorio a cambiarse de ropa. Cuando ella regresó se había ella vestido tal como ella lo ha hecho siempre durante todos eso 34 años en nuestra casa, pero ahora me pareció que ella estaba especialmente bella, radiante. Yo sentí que yo perdía fuerzas frente a ella. Ella estaba tan condenadamente bella y adorable. Yo pensé solamente que ahora podría ella hacer conmigo lo que a ella se le ocurriera, incluso obligarme a aceptar que ella tenía un amante. No, pero no, pensé yo. ¡No! Ella se sentó y todo fue silencio. Todos nosotros esperábamos con tensión lo que ella diría. Ella dijo entonces:

– En primer lugar, y lo mas importante, es que quiero decir que yo los amo a todos ustedes. Y mucho. Ustedes son mi vida y yo sin ustedes tres me quedo completamente vacía en mi corazón. Yo quiero aquí también declarar abiertamente y sin tapujos que yo te amo Estín, mucho y muy, muy, muy profundamente. Mi amor hacia ti tiene largas y profundas raíces en mi corazón. No dudes absolutamente nunca de que yo te amo. Tú eres una persona maravillosa y la vida sin ti nunca tendría algún sentido para mi. Espero que todos ustedes metan todo lo que yo ahora digo bien, bien, bien adentro en sus duras cabezotas. ¿Pueden ustedes entender eso?

Yo me sentí verdaderamente aliviado. Yo emití un suspiro que se escuchó ampliamente en todos los alrededores. Yo sentí cómo la vida regresó a mi y que mi corazón regresó a su puesto y empezó a latir de nuevo. Yo dije entonces:

– Okay. Eso lo acepto yo, verdaderamente. Y un endiablado agradecimiento porque tú dices eso. Pero yo de todas maneras pienso que tú no necesitabas salir con esa historia de que tú tenés un amante. Eso me destrozó totalmente. ¡Totalmente! Gracias a Marianne y Johan que me salvaron ayer. Si no, no habría yo sobrevivido. No lo creo…

– Pero yo creo que tú me has malentendido, Estín… – dijo Teddy. Yo no he dicho que la historia con un amante es un invento. Para nada…

Cuando Teddy dijo eso reaccionamos todos nosotros tres fuertemente. Todos empezamos a hablar al mismo tiempo con sorpresa y confusión. En esa confusión intentó Teddy calmarnos pero sin éxito. Yo dije entonces:

– Pero, ¿qué diablos estás diciendo Teddy, por el diablo? ¿Qué diablos tenés en la cabeza? Yo, nosotros, no entendemos nada de tu comportamiento. Tú has estado tan contenta, paciente, amorosa y conciliadora los últimos años, pero ahora de repente venís con semejante alocada declaración tomada de la nada. ¿Tenés fiebre? ¿Has sido picada por un bicho peligroso? ¿Fue ayer que se te ocurrió que sería divertido tener un amante? Es tan sorprendente que digas semejantes tonterías, tú que siempre has sido tan sabia, sobria, lúcida y llena de bondad. Esto viene a nosotros como un rayo en un cielo claro y perdón que yo utilizo una ya tan desgastada expresión, pero así es como nosotros tres, Johan, Marianne y yo experimentamos eso. Es increíble…

– Yo entiendo la confusión de ustedes… – respondió Teddy. ¿Puedo yo tener silencio así que yo pueda explicar todo sin ser interrumpida?

– ¡Pero que diablos! – dije yo. ¿Vas a continuar con tu estúpida broma?

– ¿Puedo yo hablar hasta el punto final? – respondió Teddy con la voz un poco alzada. Si no me lo permitís, culpa entonces a ti mismo. Yo quiero explicar eso que tú llamás como mi ”…estúpida broma…”. No, porque broma no es para nada. Además no tengo yo fiebre ni tampoco he sido yo picada por algún bicho, ni maligno y ni siquiera benigno. Nunca en la vida he yo estado tan saludable. Nunca tampoco tan feliz. ¡No! El amor me da a mi mucho y yo no voy absolutamente nunca a hacer compromisos con el amor, ni con el grande amor que yo siento por tu maravillosa persona, Estín, ni por el también grande amor que yo siento por Ricardo. ¡Y si! Ricardo, mi amante…

Nosotros los tres que la escuchábamos a ella nos asombramos. No pudimos ni siquiera decir algo. Yo vi como las quijadas de Johan y Marianne se abrieron tanto que cayeron prácticamente al suelo y claramente la mía también. Teddy hizo una pausa y continuó:

– ¡Permitan por el diablo que me explique! ¿Voy yo a poder hacerlo?

– Hazlo entonces… – dije yo casi sin aire en los pulmones.

Teddy habló entonces:

– Hace cuatro años, precisamente el día en que Pernilla nuestra hija, que es la menor de todos nuestros hijos, recibió su diploma como programadora, estaba yo firme y absolutamente decidida a terminar contigo, Estín. Y yo iba a terminar contigo precisamente ese día, porque yo ya no te aguantaba mas. No era porque yo ya no te amaba ni tampoco porque yo me había encontrado a otro. ¡No! Ricardo no participó en esa decisión por la simple razón de que yo no sabía si él en absoluto existía, o sea, si él estaba o no literalmente con vida pues yo no sabía absolutamente nada de él. De manera que no es ningún amante, y menos aún Ricardo, lo que me hizo decidir que yo ya para nada te aguantaba mas. Pero yo estoy aún hoy aquí, cuatro años mas tarde, después de una endiabladamente feliz coincidencia ese día que me llevó al infinito con ideas más claras.

Teddy agitaba intensamente con las manos, levantó la voz y continuó con énfasis, con mayor fuerza:

– ¿Por qué crees tú Estín, que yo estoy aquí y declaro que yo te amo tanto como yo te amo? ¿Porque estoy enferma? ¡No! Yo estoy aquí porque yo te amo, Estín. ¡Si! ¡A ti! ¿Entendés? ¡A ti! ¡Por la gran puta, a ti! De lo contrario, hace mucho tiempo que yo habría tomado mi camino. ¡Si! Un camino frío y árido, que no habría llevado a ninguna parte más que hacernos a mí, a ti, a nuestros tres hijos, a nuestros mejores amigos Johan y Marianne e incluso a Ricardo, infelices.

Teddy se mostraba emocionada, molesta, enojada, enfadada, mientras hablaba. Ella hizo una pausa de silencio y comenzó a llorar. Ella dijo, llorando:

– ¡Maldita sea!

Marianne se levantó y se acercó a Teddy. Marianne se puso en cuclillas frente a Teddy y con una voz suave y cariñosa le dijo:

– Pero por favor, viejita… Nosotros te queremos. No te exaltés. Tomalo con calma. Estamos preparados para escucharte adecuadamente. Está seguro de eso. Te queremos por supuesto…

Marianne hizo una pausa y continuó:

– Tenemos que tomar calma con Teddy. Yo les pido a ustedes que tengan paciencia para que ella pueda expresarse sin interrupción. ¿Están de acuerdo?

Johan y yo asentimos con la cabeza lo que Marianne nos pidió. Teddy se sintió más tranquila y continuó:

– Bueno, lo que ocurrió fue que todos estábamos involucrados con la celebración de Pernilla que recibió su diploma. Yo dí una vuelta y conduje al centro comercial de Burlöv porque nos faltaban algunos artículos para la cena para ella en la noche. Cuando yo había terminado de comprar y había ya pagado, salí al pasillo con la intención de ir al estacionamiento y conducir a casa. Para mi gran sorpresa vi a un hombre cuya expresión corporal reconocí sin equivocarme, a pesar de que sólo lo vi por la espalda. Era Ricardo. Ricardo y yo fuimos novios en El Salvador un año o dos antes de que yo me relacionara contigo, Estín. Cuando vi a Ricardo, no pude contenerme de acercarme a él. Él estaba con una bolsa con productos de manera que él no me había visto. Llegué cerca de él y como interrogando le dije, ”¿Ricardo?”. Él se volvió y me miró. Él se quedó pasmado, sin habla, soltó las mercancías que tenía en sus manos y dijo, ”¡Teddy!” Él me abrazó fuerte durante bastante tiempo. Él me dijo al oído ”Teddy… Teddy… Tanto que te he echado de menos en todos éstos años…”. Él continuó con el abrazo y no me quería soltar. Yo tenía prisa, así que le dije que yo me tenía que ir. Yo le dí mi tarjeta de presentación y él me dio su número de teléfono. Nos dijimos ”¡Adiós!” mutuamente y yo manejé a casa con las mercancías para la cena de Pernilla.

– ¿Y desde entonces es que ese Ricardo es tu amante…? – preguntó Marianne.

– Sí… – respondió Teddy. Esa noche, cuando ya estábamos en casa y preparábamos la cena para Pernilla, y que yo ya estaba decidida a terminar con Estín, se me iluminó genialmente la mente y llamé a Ricardo para contarle lo que yo tenía en el corazón. Sentí que yo tenía necesidad de hablar con alguien sobre lo que me preocupaba tanto y por eso le llamé a él. Le conté más o menos lo que era la situación y lo que yo ya había decidido sobre la relación entre Estín y yo. Ricardo me dijo entonces palabras muy sabias que nunca en mi vida olvidaré. Él señaló en primer lugar que yo actuaría muy mal, especialmente en contra de mi propia hija Pernilla, si yo hiciera una escena en ese día en que ella había recibido su diploma y tendría una cena dedicada a ella. En segundo lugar, me dijo que lo mejor sería que él y yo pudiéramos hablar antes de que yo comunicara mi decisión a Estín. Dijo que con toda probabilidad había yo perdido de vista cosas importantes respecto a Estín que yo no habría pensado con cuidado. Él dijo: ”Tú te casaste con tu marido porque tú vistes finas cualidades en él. Curioso sería que esas cualidades de tu marido hayan desaparecido ahora por completo. Al parecer tenés tú que pensar un poco mas a fondo antes de echar a andar el despido de él.” Ricardo propuso entonces que él y yo nos reuniéramos y habláramos sobre ello en alguna ocasión. La conversación telefónica con Ricardo me tranquilizó realmente, así que tomé un poco de aire y seguí con la cena de Pernilla. Yo me sentí muy contenta verdaderamente. Yo tuve mas energías para continuar con la celebración de que Pernilla recibió su diploma.

– Síii… – dijo Marianne. Ahora que lo pienso un poco más, recuerdo que tú hablabas en español por teléfono con alguien esa noche. Tú parecías estar molesta y hablabas muy enfadada y agitabas las manos bastante. Después vi que ya no estabas hablando, sino sólo escuchando durante un largo rato. Al final noté yo que tú te pusiste contenta y terminaste la llamada con un beso y con un dulce ”Te quiero…” que lo dijiste en sueco y que me pareció extraño, sí porque Sten y tus tres hijos estaban todos aquí en casa. Yo me pregunté acerca de quién era al que tú le dijiste esas palabras y la forma en que se las dijiste. Yo me preguntaba, pero dado que tú te pusiste tan contenta, me olvidé entonces de todo. Pero seguí…

Si… – continuó Teddy …algunos días después me encontré yo con Ricardo en el apartamento de él. Yo admito que nosotros nos besamos un poco, pero sexo no tuvimos en esa ocasión. Ricardo estaba más ansioso por hablar de la situación que me preocupaba a mi. Aunque, por supuesto, hablamos algo de cuando fuimos novios por un largo tiempo atrás. Nosotros recordamos los buenos tiempos, etc. Pero luego empezamos con lo que íbamos a discutir, o sea, mis problemas con Estín. Y sí, Ricardo me dijo entre otras cosas sabias, que yo hiciera dos listas con las características de Estín. Una lista con las cualidades positivas de Estín y la otra con los defectos. Para mi sorpresa, cuando yo hice las listas, me di cuenta de que Estín tenía mayor cantidad y mas decisivos atributos positivos que defectos. Ricardo señaló entonces que, obviamente, era mi frustración con los defectos de Estín lo que hizo que yo estuviera dispuesta a romper con él, pero que Estín realmente no merecía ser despachado, para usar las palabras de Ricardo. Me quedé asombrada. Antes de eso no tenía yo idea de la mierda de trampa que yo había preparado contra mí misma. Terminar con Estín habría sido la cosa más tonta, sí, incluso la más idiota, que yo podría haber hecho en toda mi vida. Y fue Ricardo quien iluminó para mí el camino. Fue Ricardo quien me impidió caer en la trampa en el absolutamente último segundo cuando yo, prácticamente, tenía ya un pie en el aire frente a ella.

– ¿O sea que tú has tenido relaciones sexuales con él en otras ocasiones? – le pregunté yo.

– Sí… – dijo Teddy. Pronto voy a hablar de ese tema. Ahora quiero terminar de contar todo lo que ha sucedido desde entonces.

– Interesante… – dijo Marianne. No había yo pensado alguna vez que un amante se interesara en los problemas de su rival. Curioso el hombre que tienes como amante.

– No… – continuó Teddy. Ricardo no ve a Estín como un rival. Pero como Ricardo me explicó, se trata de que él, Ricardo, no me ve a mi como un objeto, sino como un sujeto. Él está interesado en que yo me sienta bien y que yo sea feliz. Yo soy el centro de sus pensamientos y preocupaciones. Él dice que tal vez él es un diablo egoísta, porque si yo no soy feliz, entonces no es tampoco él mismo feliz. O sea que mi felicidad es importantes para él. Él dijo también que sería una locura para mí tomar una decisión a toda prisa. Él dijo: ”Si tú dejás a tu marido, estaría entonces yo más que feliz de casarme contigo al día siguiente, cuando el divorcio se haya completado. Pero, ¿cómo puedes tú estar segura de que tú serías más feliz conmigo que con tu marido? Yo soy sólo un ser humano y por lo tanto tengo mis propias limitaciones y quien sabe si mis defectos son peores que los de tu marido. Con el tiempo te vas a sentir tan decepcionada de mí como hoy lo estás con tu marido. ¿Quiénes son los que pierden en ese caso? Si, somos todos quienes perdemos. No hay ningún ganador. Lo vas entonces a lamentar amargamente, y tal vez demasiado tarde.” Decidimos entonces que él y yo empezaríamos una relación a escondidas. De esa manera podría yo ver cómo sería las cosas con él. Pensamos que podríamos dejar que el tiempo decida. No calculamos la cantidad de tiempo, sino que tomaríamos una decisión cuando lo pudiéramos hacer en forma más meditada. Él argumentó: ”Puede ser que al final te des cuenta de que es él quien mejor se adapta a sus diversas necesidades. Pero puede suceder que te des cuenta de que soy yo. O tal vez te das cuenta de que tú necesitás tanto de él como de mi. Probablemente podemos él y yo completarnos entre sí. Lo que no encontrás en él, lo puedes encontrar en mí y viceversa. Puede suceder también que al final sentís tú amor por los dos. ¿Por qué no? Nosotros, los humanos, somos cualquier otra cosa que monógamos por naturaleza. Nosotros sólo somos una especie animal como cualquier otra.” Han pasado ahora cuatro años desde que Ricardo y yo empezamos a encontrarnos. Hoy siento que en realidad yo amo a ambos, a ustedes dos. A ti Estín y a Ricardo. Hoy no puedo dejarte, Estín. No puedo tampoco dejar a Ricardo. Yo amo a los dos y los amo mucho. Sí porque el amor no excluye. El amor incluye. Pues sí, entre mas gente es a la que tú le das lugar en tu corazón, mayor es el amor que cada una de esas gentes reciben de ti. Extraño ¿no?. El amor es como un extraño pastel que se hace más y más grande cada vez que uno come un pedazo de él. El amor no excluye, es el odio el que excluye.

– Suena encantador, pero da miedo también… – dije yo. Tu conclusión en ese caso es que tu otro hombre y yo nos complementamos entre sí por lo cual tú deseás tenernos a los dos. ¿Qué es lo que te hace pensar que yo me tragaría eso? ¿Por qué crees que yo aceptaría eso? No entiendo por qué voy yo a compartir mi esposa con otros hombres, no importa cuán amorosos y encantadores podrían ellos ser.

– Pero Estín… – contestó Teddy …yo soy por supuesto tu esposa. Claro. Pero tú no tenés derecho a considerarme a mi sólo como un objeto del cual tú simplemente disponés. Por supuesto que yo te amo y tú no sabés cuanto, pero tú no eres mi propietario. Yo, por lo tanto, puedo también tener intensos sentimientos por alguien que no seas tú mismo. El amor no excluye y tampoco se termina porque hay otra persona en la vida de una. Todo lo contrario, porque el amor que tú recibís de mí es entonces más fuerte y más intenso. Tú debes de darte cuenta de que sin Ricardo no habría nuestro matrimonio sobrevivido mucho tiempo, nuestro matrimonio se había destartalado hace mucho tiempo y ahora solo sería pedazos o sólo un montón de chatarra en el mejor de los casos. No estaríamos aquí hablando. Probablemente estaría yo viviendo en otro lugar y ni tú ni yo podríamos disfrutar de que nos tenemos el uno al otro incluso hoy en día. Fue Ricardo quien nos salvó, Estín. Eso es razón suficiente para que tú estés de acuerdo y aceptes mi relación con Ricardo. ¿Por qué creés además que yo en los últimos tiempos, incluso hoy, he llegado una hora más tarde después del trabajo? Bueno, después del trabajo manejo yo primero a dónde Ricardo y ya ahí me tumbo en el sofá de su sala de estar. Luego se sienta él a mis pies y me da masaje en ellos. A veces me duermo, pero a veces hablamos un poco durante aproximadamente una hora antes de que yo tome camino a casa. Eso me calma todo el estrés de la jornada laboral. Después vengo aquí tranquila, amorosa y contenta con todos. ¿Quiénes son los que ganan? ¡Tú Estín, en primer lugar! Yo también, e incluso Johan y Marianne. Todos ganamos con eso. ¡Todos! ¿No haz pensado nunca en eso?

– No, en realidad no, yo nunca he pensado en eso. ¿Pero significa que tú puedes aceptar que yo me consiga otra mujer? ¿La aceptarías tú a ella? ¿Vas a pensar que va a ser divertido para ti?

– Claro Estín. Por supuesto que yo he pensado en ello. Se trata de asumir la responsabilidad de lo que uno hace. Uno no va a caer en la promiscuidad y para no caer en promiscuidad va uno a tener claros criterios de selección. Uno no va a tener relaciones sexuales con el primer tonto que pasa por allí en la acera. Uno debe buscar personas responsables que pueden ofrecer mucho y que lo respeten a uno por lo que uno es, o sea, como persona pensante y no como un par de zapatos. Fue en realidad Ricardo quien salvó nuestro matrimonio. Eso no debés olvidarlo. Por parte de Ricardo habría sido muy fácil para él aprovechar la oportunidad y solamente empujarme un poco al precipicio del cual yo ya me encontraba al borde, e incluso ya con un pie en el aire, y luego sólo recoger mis restos y hacer sopa con ellos. Pero Ricardo, en vez de eso, asumió su responsabilidad en el manejo de esta situación y, por la mierda, salvó nuestro matrimonio, Estín! Ricardo me ha enseñado y me ha dado mucho. Yo lo amo a él por esa razón, pero yo lo amo también porque gracias a él te tengo yo todavía a ti como el hombre que yo nunca en mi corazón dejaré de amar.

Teddy hizo una pausa y siguió:

– Si tú te conseguís a otra mujer, debe ella estar preparada para aportar algo positivo a ti y a nuestro matrimonio. No va ella a ser una mujer que va a crear conflictos y problemas, como por ejemplo celos o algo parecido. Todo lo contrario. Ella va a pensar en ti, precisamente como Ricardo hace conmigo porque soy yo el centro de sus acciones. Ahí está la esencia de lo que yo estoy tratando de expresar aquí. Tú mismo has reconocido que yo he estado contenta, paciente, cariñosa, conciliadora y positiva en los últimos años. ¿Y bien? ¿Cuáles últimos años? ¡Claro! ¡Los últimos cuatro años para ser exactos! ¿De dónde, creés tú, que viene el positivismo que yo expreso? ¿De dónde, creés tú, que vienen las fuerzas que tengo para aguantar tus defectos, sobre todo tu total incompetencia para escucharme y tomarme en serio? Sí pues, ha sido Ricardo quien me ha dado las fuerzas para aguantar, entre otras cosas, tu maldito fútbol y tu negligencia en relación a mí, por citar sólo un par de ejemplos. Es él quien está detrás del éxito. Lo diré otra vez: Ahí está la esencia de lo que yo estoy tratando de expresar aquí.

– Así que tú estás intentando hacer una revolución… – dijo Johan.

– No es que yo intente hacer una revolución… – respondió Teddy. Yo HAGO una revolución. Las revoluciones en Túnez, Egipto, Libia, América Latina, etc, son importantes. Pero estas pequeñas revoluciones como la que yo hago ahora, son también importantes. El mundo debe cambiar y debe cambiar aquí y ahora…

– Yo empiezo a entender lo que Teddy quiere transmitir… – dijo Marianne. Yo me pongo ahora en realidad de tu lado, Teddy. Nosotros, por supuesto, tenemos que ir más a fondo en todo esto. Es algo muy nuevo para nosotros. No es nada fácil en absoluto…

– ¡YEAH…! – gritó Teddy de alegría y alzó los brazos con los puños cerrados. Ahora tengo una aliada. ¡Nosotras vamos a hacer revolución Marianne!

– ¡Maldita sea! – dijo Johan. Ahora Marianne también… ¡Maldita sea!

– ¿Tratás de decir Teddy, que yo soy inútil? – le pregunté. ¿Es que ese Ricardo es mejor que yo?

– ¡No! Lejos de ello… – respondió Teddy. Tú no eres inútil porque tú tenés características muy lindas que me encantan, pero tú no eres perfecto porque tú también tenés defectos. En una comparación rápida puedo decir que tú realmente, realmente, realmente, eres muy bueno en la cama. ¡Diablos! Yo me siento tan endiabladamente satisfecha cuando tú y yo tenemos relaciones sexuales. Tú mantenés también limpio y ordenado aquí en nuestra casa. Es tan condenadamente agradable. Ricardo, por lo contrario, es incompetente en la cama. Además no limpia él su apartamento, no por lo menos tan a menudo de todos modos como a mi me gustaría y eso me irrita mucho. Pero Ricardo es, a la puta, magnífico para escuchar. Él es en realidad tu super-, super-, superior en ese aspecto. Después de conversar con Ricardo un par de horas seguidas en las que él me escucha cuidadosamente y a fondo, comenta agudamente lo que yo estoy hablando, saca inteligentes conclusiones, me da sabios consejos, me hace ver las cosas desde diferentes ángulos, me hace sentir que yo merezco ser tomada en serio, me da nuevas ideas y puntos de vista, etc, me siento entonces tan endiabladamente satisfecha que yo me siento exactamente, exactamente, de la misma forma que cuando yo tengo relaciones sexuales contigo. Él me trata con tanta amabilidad, tanto cuidado y tanto amor. Él reacciona a mi mas pequeña señal como un siervo, un esclavo. Yo me siento como una princesa en casa con él. Y él, sobre todo, no tiene ni el mínimo interés por el fútbol. ¡Mierda! Eso es lo mejor.

– Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja… – rió Marianne. ¡Eso es para ustedes, muchachos! Ja, ja, ja, ja, ja, ja…

– ¡Ah! – dijo Johan.¡Ese Ricardo no sabe lo que se pierde…!

– ¡Por favor Johan…! – dijo Marianne. No vengás ahora con esos tan estúpidos comentarios! ¿No ves la miseria que tu amado fútbol ya ha causado?

– ¡Ah! – respondió Johan. ¡Como si ustedes las mujeres fueran perfectas…! ¿Y cuando ustedes salen de compras? ¿Hay algo más aburrido que aguantar eso?

– No, pero… – respondió Marianne. Ir de compras no lo hacemos las mujeres aquí en casa, así que ustedes no necesitan preocuparse al respecto. Pero el fútbol en la televisión en casa… ¡Maldición…!

Yo estaba en mi propio mundo y tenía mis propios pensamientos y preocupaciones. Así que le pregunté a Teddy:

– Pero… ¿por qué venís hasta ahora con todo esto? ¿Por qué te tomaste cuatro años para decidirte a contar todo esto a nosotros?

– Fue ya hace dos años que yo quería salir del armario… – respondió Teddy. Pero no encontré la oportunidad adecuada. Tú eres, a la puta, un gran incompetente para escuchar y enfrentar conflictos. Ustedes los suecos son tan endiabladamente miedosos de los conflictos. Y a ti no te importa cuando yo quiero hablar contigo. Tú me ignorás todo el tiempo. Pero ayer, estaba yo decidida a hablar de todo esto contigo de cualquier modo y a cualquier precio. Pero tú empezaste automáticamente a zafarte con tus estúpidas excusas. Yo me puse endiabladamente encachimbada. Yo le había dicho a Ricardo que yo me iba a venir para acá directamente después del trabajo para hablar contigo. Yo me iba a quedar aquí toda la noche contigo después de hablar. Yo no pensaba en ir donde Ricardo. Pero tú te negaste y me ignoraste tan a la ligera, tan indiferentemente, que yo sentí que yo estaba a punto de explotar. Así que me fui dónde Ricardo, pero sin pensarlo mas a fondo. Fue una sorpresa para él que yo llegué donde él con la intención de quedarme toda la noche ahí. Él se puso nervioso con la idea de que yo iba a perderte si tú sabías que yo estaba con un amante. Él no quiere que tú y yo terminemos nuestras relaciones porque él sabe que yo te amo. Pero yo estaba decidida a salir del armario como ya he dicho. Yo quiero departir más abiertamente con Ricardo. Yo quiero ir con él al cine, a los restaurantes y disfrutar de la compañía de él. Yo estoy cansada de sólo poder encontrarme con a él en su no tan limpio apartamento.

– ¿Pero qué? – pregunté yo. ¿Cómo han ustedes pensado? ¿Van ustedes a andar en público como una pareja de palomas enamoradas y besarse y acariciarse y que todos puedan verlos? ¿Cómo creés que la sociedad, mis conocidos, etc, van a tomar eso? ¡Tú me asustás hasta la mierda, Teddy!

– Ricardo es verdaderamente una persona que piensa claramente… – respondió Teddy. Él dice que en caso de que nos encontremos en público, no lo haríamos de la manera característica de las parejas que se besan y van de la mano. Nosotros saldríamos como un par de amigos, sin siquiera tocarnos un dedo el uno al otro. Podríamos sentarnos en un restaurante o si no, encontrarnos con sus amigos, familiares, etc. Nosotros nos presentaríamos como solamente amigos frente a sus conocidos. No puedes dar por sentado que él y yo somos estúpidos de nuestros cabezas y que no sabemos cuáles son las reglas que hay en la sociedad. Nosotros tenemos mucho respeto por ti, por tu integridad social, entre otras cosas. Yo te amo y lo menos que yo quiero es hacerte daño a ti. Tené por seguro que Ricardo y yo podemos verdaderamente asumir la responsabilidad de lo que hacemos.

– ¡Ufff…! – dije yo. ¡Mierda de lío todo esto! ¡Es un enredo!

– Sí… – dijo Marianne. Hay un montón de cosas nuevas que todos tenemos que meter en nuestras cabezas.

– De esa manera que tú describís a ese Ricardo… – comentó Johan en tono de broma – …estoy empezando también yo a enamorarme de él…

– Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja… – se rió Marianne. Ja, ja, ja, ja, ja, ja…

– Tal vez no estaría tan mal traer a ese Ricardo aquí, así que podamos tener una plática con él… – dijo Johan.

– ¿Qué decís tú Estín, a la sugerencia de Johan? – preguntó Teddy.

– No tenemos otra alternativa que capitular, Sten… – dijo Johan. Sobre todo teniendo en cuenta que incluso Marianne es partícipe de esta revolución. ¡Mierda!

– Hmmm… – dije yo.

Me tomé un momento para pensar. Yo dije después:

– ¡Yo capitulo…! No es la primera vez, por cierto.

– ¡YEAH…! – gritó Teddy de alegría y alzó los brazos con los puños cerrados. ¡Nuestra revolución triunfa, Marianne! ¡Un nuevo orden en las relaciones de amor! ¡YEAH…!

– Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja… – rió Marianne y también alzó los brazos con los puños cerrados. Ja, ja, ja, ja, ja, ja…

– ¡Ay! ¡Mierda! – dijo Johan. Me siento como Gaddafi… derrotado…

– ¿Creés tú Teddy, que ese Ricardo se atreve a venir aquí? – preguntó Johan después de una pausa.

– Yo estoy segura de eso… – respondió Teddy. Yo le puedo preguntar de inmediato…

Teddy tomó el teléfono y sin apretar ninguna tecla en el teléfono preguntó directamente a Ricardo:

– Ricardo, estarías tú dispuesto a venir aquí donde nosotros y hablar?

Se oyó una voz en el teléfono. Teddy dijo entonces:

– Ricardo dice que él con gusto está dispuesto en cualquier momento después de la jornada laboral. Mañana, por ejemplo.

– ¿Cómo pudiste hablar con él directamente sin llamarlo primero? – pregunté yo.

– Ja ja ja… Bueno… – se rió Teddy. Yo he tenido el teléfono abierto en modo de conversación todo el tiempo. Ricardo ha escuchado a escondidas toda lo que hablamos…

– ¡Maldita sea! – dije yo.

– Estín, Yo te amo… – dijo Teddy. ¿O es que no estás seguro de eso?

– ¡Maldita sea! – contesté yo. Por supuesto que siento que me amás. Todo esto es tan fastidiosamente confuso. ¿Qué voy a hacer? ¡Maldita sea!

– Tú me amás de todos modos, ¿verdad? – dijo Teddy.

– ¡Por supuesto! – respondí yo.

– ¿Qué estás esperando entonces? – dijo Teddy con una voz suave y sensual. Yo, tu esposa, estoy aquí y estoy ardiendo por ti… ¿Hum…?

– Síii, ¿qué otra cosa…? – contesté yo. ¡Mierda!

Teddy se levantó, tomó el teléfono y dijo suavemente:

– Besos Ricardo. Te amo. Nos vemos mañana…

Se oyó una voz de nuevo en el teléfono celular. Ella cerró el teléfono, vino a mí, tomó mi mano y me llevó a nuestro dormitorio. Marianne y Johan se quedaron en la sala de estar. Ellos no se sienten rechazados en tales situaciones. Nuestra amistad tiene larga tradición y todos estamos acostumbrados a hacer de esa manera, ya sea aquí en casa, ya sea en casa de ellos. Bueno, nuestra casa es la casa de ellos y viceversa.

Temprano en la mañana del día siguiente sentí yo que fue una noche verdaderamente fantástica con Teddy en la cama. Sentí que yo alcancé grandes alturas en mi amor por ella. Ella estaba tan feliz también. Yo dije entonces:

– Tú y yo podemos ofrecernos una nueva luna de miel. ¿No lo crees?

– ¡Por supuesto! Yo estaba en los mismos pensamientos ahora que tú lo mencionaste.

– ¿Que creés que tu Ricardo va a pensar de eso?

– No hay problema. Él sólo se alegrará de ello. Estoy segura de eso. Yo lo conozco.

– ¡Está bien! Lo vamos a planear. Pero primero tenemos que completar el curso de estas reuniones por medio de encontrarnos con Ricardo. Será mejor verlo esta tarde y luego después vamos a tener todo el tiempo solo para nosotros mismos.

– Lo voy a llamar esta mañana y pondremos una hora. A las cinco de la tarde es bueno, ¿verdad?

– ¡Claro! Voy a llamar a Marianne y Johan para confirmar. No creo que haya ningún obstáculo.

Por la tarde nos reunimos en casa. Marianne, Johan y yo ya estábamos aquí y esperamos a Teddy y Ricardo. Fue estresante para todos, así que esperamos con gran expectación. Teddy, en su carro, trajo a Ricardo aquí y ellos al fin vinieron. Teddy presentó a Ricardo, nos dimos la mano, y todos nos sentamos. Hubo un momento de silencio y entonces me acordé de la vez en que yo sería interrogado por el padre de Teddy. Yo pensaba que Ricardo pudo haber sentido lo mismo ahora cuando todo el mundo lo mira. Yo rompí entonces el silencio diciendo:

– Okay. En primer lugar, un agradecimiento a ti Ricardo, porque me salvaste de perder a Teddy.

– En realidad no necesitás tú agradecerme nada… – dijo Ricardo, haciendo una pequeña reverencia. Somos todos nosotros quienes ganamos a Teddy. Mis acciones me han dado dividendos también a mí mismo. Así que en realidad es a Teddy a quien tenemos que agradecer porque ella es tan maravillosa como ella es. Ella es quien debería recibir toda la gloria.

– Gracias Ricardo… – dijo Teddy.

– Bueno… – dije yo. ¿Qué tenés que decirnos a nosotros?

– Si… – dijo Ricardo e hizo una pausa – …en primer lugar quiero decirte a ti Estín, que yo no te veo como un rival ni mucho menos como un enemigo. Tú amás a Teddy y yo aprecio y valoro mucho eso, entonces me convierto yo en un aliado tuyo en lugar de opositor porque yo la amo a ella también. Tú y yo tenemos el interés común de tratar de darle a ella toda la felicidad posible. Y eso no lo podemos lograr si nosotros mantenemos enemistad entre nosotros dos. Por el contrario. Nosotros le haríamos la vida imposible a ella.

– Yo estoy confundido… – dije yo. Todavía no he digerido todo lo que hablamos ayer con Teddy. Todo eso es nuevo para nosotros además de que era totalmente impensable hacía tan sólo una hora antes. Todavía dan vueltas preguntas sin respuesta en mi cabeza. Espero que tú nos podás dar más claridad en todo. Pero que yo ya capitulé totalmente es un hecho.

– ¿Y quién es el que no capitula ante Teddy? – dijo Ricardo con una sonrisa. Yo también lo he hecho. ¿Qué otras opciones puede uno tener?

– Bueno… – dije yo. Ahora yo te pregunto: ¿Cómo has pensado que todo debe funcionar?

Bueno, no es tan sencillo… – dijo Ricardo. Asumir la responsabilidad de nuestras acciones es el núcleo de todo esto. Teddy y yo vemos algunos aspectos: En primer lugar se trata de principios. Lo más importante es que todos los involucrados vamos a ser leales, confiables y honestos los unos con los otros. Esto es absolutamente lo mas de fondo. Sin lealtad, confiabilidad ni honestidad entre nosotros, no va a funcionar nada. Nadie va a ir por la espalda de los demás y actuar con malas intenciones, mintiendo, utilizando y/o manipulando a los otros. Todos tendremos siempre, como guía, las mejores intenciones para los demás, pensando en que se trata de amor, no de negocios. Más precisamente, no se trata de ganancias egoístas personales, ya que se trata de amor. Amor, compromiso e interés por hacer lo mejor para todos los involucrados estarán siempre presentes y en primer plano en nuestros pensamientos. En segundo lugar hay que tener cuidado que en la práctica pongamos claros límites que nos faciliten saber lo que corresponde hacer y que permitan asumir nuestras responsabilidades. En tercer lugar, tenemos todos que desarrollar claros criterios acerca de las personas que se pueden incluir para participar en una relación del tipo que nos la estamos planteando aquí. Así definimos el camino que todos podemos seguir para que nadie se pierda, para que nadie se descarrile. Esos aspectos son todo en pocas palabras. ¿Pero tal vez tú tenés otras preocupaciones?

– Bueno… – contesté yo – …yo me preguntaba ayer por la noche, después de todo el debate, sobre si íbamos a terminar en algo similar a lo que sucedió en los años sesenta del siglo pasado con el movimiento hippie. Ahí tenían todos relaciones sexuales con todos y esto es algo con lo que yo no puedo estar de acuerdo, tal vez porque soy demasiado conservador, pero de todos modos es un hecho histórico que ese movimiento fracasó totalmente con eso, así que me pregunto cómo tú mirás eso.

– ¡No! – dijo Ricardo. Nuestros pensamientos no son así. El movimiento hippie era mucho más que sexo y hay mucho para hablar de ello. Pero la actitud al sexo ”libre”, es decir, la libertad sexual asociada con el movimiento hippies, falló precisamente porque las personas involucradas no asumieron sus responsabilidades. El movimiento tenía quizás una buena idea como base, es decir, que nosotros los humanos no somos monógamos por nuestra naturaleza, dado que sólo somos una especie animal mas en el mundo. Los jóvenes de entonces tenían también una actitud de rebeldía genuina y positiva respecto a la ya desde hacía tiempos anticuada, pasada de moda y obsoleta idea sobre las relaciones de amor, algo que era bueno en sí mismo, pero no tenían sentido de responsabilidad o no pudieron desarrollar mecanismos que les dieran a ellos un claro camino a seguir. Ahí se descuidaron ellos un montón. Ellos se mezclaban los unos con los otros sin criterios claros de selección y sin saber el por qué tenían sexo con quienes ellos tenían sexo. Tampoco se planteaban cuál sería el propósito, el futuro, el desarrollo, de cada determinada relación en particular. Ellos confundieron el concepto de libertad, que implica asumir responsabilidades y tener claridad de lo que se hace, con un verdadero libertinaje, concepto que en resumidas cuentas se puede resumir con la frase “no está prohibido”. Aclarando se puede uno dar cuenta de que si algo no está prohibido, no significa que eso sea bueno o saludable hacerlo, beber alcohol, por ejemplo. Fue esa falta de responsabilidad y falta de claridad lo que hizo que la actitud al sexo ”libre”, mas bien libertino, se descarriló. Yo creo así, de todos modos.

– ¡Bueno! – dije yo. Es bueno que tú pensás en todo eso. Aunque es mucho lo que aún no está claro ni para mí ni para nosotros tres. Por ejemplo, cómo vamos a evitar las trampas en que la actitud al sexo ”libre” cayó. ¿Cómo, por ejemplo, podemos asumir nuestra responsabilidad en la práctica para que todo esto sea para la satisfacción de todos y no al revés? ¿Has pensado en todo eso?

– Bueno… – dijo Ricardo. Teddy y yo hemos pensado mucho en ello. No es fácil, pero se puede. Lo que creemos es que tenemos que poner de relieve cómo, dónde y cuándo, podemos hacer ciertas cosas y cómo, dónde y cuándo, podemos hacer otras cosas. Es difícil formular todo de una vez. Eso se va a hacer con el tiempo, cuando en la práctica veamos que hay problemas que deben abordarse de manera que toda la situación no se descarrile.

– ¿Podrías dar ejemplos prácticos? – pregunté yo. Si no es mucho pedir.

– Claro… – dijo Ricardo. Se trata de desarrollo, es decir, que no podemos pensar en todo de un solo sino que poco a poco vamos a darnos cuenta de cómo ciertos problemas pueden ser resueltos. Algo de todos modos, podemos ya formular. Aquí podemos decir por ejemplo que tu casa, aquí, es el territorio tuyo y de Teddy y que eso debe ser respetado. Ni ella ni tú traerán aquí otras parejas. Por otro lado, mi casa es el territorio mío y de Teddy y de la misma forma, ni ella ni yo vamos a llevar ahí otras parejas. Y si, por ejemplo tú te consigues otra mujer entonces va, la casa de ella, a ser el territorio tuyo y de ella por lo que ninguno de ustedes llevará otras parejas ahí. Como puedes ver es el territorio lo que es determinante. Sí, porque instintivamente se trata todo de asegurarse una determinada zona de terreno físico donde uno va a desarrollar las relaciones de pareja sin interferencias, porque nosotros somos por naturaleza alertas para asegurarnos de que somos nosotros los que queremos tener el control del espacio donde tendremos nuestros romances. Ese sentimiento de territorio, es decir, el pensamiento territorial, debe ser lo que hay que cuidar, entre otras cosas que poco a poco vamos a desarrollar. Así que todos debemos estar claros de que nadie de nosotros debemos pasar sobre estos límites. Nosotros vamos a respetarnos los unos a otros de esa manera entre otras maneras. El territorio es importante. Los leones machos, por ejemplo, son muy cautelosos al respecto y conflictos sangrientos y mortales se producen entre ellos. Así son los animales salvajes y así también somos los humanos. A pesar de que los seres humanos podemos, en vez de eso, comportarnos como civilizados.

– Suena muy bien e interesante… – dije yo y continué en tono de broma: Pero nosotros no nos vamos a matar mutuamente. ¿No?

– ¡No! – dijo Ricardo. ¡Por el contrario! Somos por supuesto solamente una especie animal, pero nosotros somos civilizados. Nosotros podemos crear una vida más tranquila y agradable entre nosotros.

– Muy bien… – dije yo entonces. Yo me siento satisfecho con tus respuestas, aunque tengo la sensación de que yo pierdo a Teddy, que para mí es mi todo. Pero aún así parecés tú ser sensato y razonable. Ahora me doy cuenta de que fue esa la razón por la que tú pudiste entrar en el corazón de Teddy. Uno, como marido de una mujer, toma todo por dado y uno se descuida de aspectos importantes en una relación.

– Nadie es perfecto… – dijo Ricardo. No te preocupes sin embargo. Tú nunca perderás a Teddy.

Hubo un momento de silencio. Johan dijo entonces:

– ¡Oh! Está bien… – dijo Johan. Pero, ¿qué planes tenés tú Marianne? Tú estás aliada con Teddy. ¿Cómo debo interpretar eso?

– Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja… – rió Marianne. No te preocupes Johan. No tengo planes para conseguirme otro… por el momento por así decirlo. Pero en principio, estoy de acuerdo tanto con Teddy como con Ricardo. Todo esto suena razonable. ¿Pero tú mismo Johan? ¿Vas a salir corriendo como un adolescente a perseguir muchachas? Ja ja ja ja ja ja ja…

– ¡No! – respondió Johan. Pero todo esto me asusta. Especialmente cuando tú te expresás como lo estás haciendo ahora…

– No, pero… – dijo Marianne. Yo hablo en términos hipotéticos. Planes concretos no tengo en absoluto. Se trata de una cuestión de principios.

– Sólo una cosa más, Ricardo… – dije yo. Teddy y yo estamos planeando tener una nueva luna de miel. Espero que no te verás afectado por eso.

– Eso está bien… – dijo Ricardo. Ustedes puede tener sus actividades privadas como la pareja de enamorados que ustedes en realidad son. Eso es totalmente apropiado. Y gracias porque sos tan humilde. Al parecer, fue tu humildad la razón de que tú pudiste entrar en el corazón de Teddy.

– Muy bien y gracias… – dije yo. Tomamos entonces esta sesión por completada.

Nos pusimos todos de pie y empezamos a darnos la mano. Teddy aprovechó la oportunidad de venir a nosotros, Ricardo y yo, cuando nosotros de casualidad estábamos el uno uno cerca del otro. Ella me tomó de la manos y también tomó de la mano a Ricardo al mismo tiempo y nos dijo:

– Gracias porque ustedes son tan maravillosos. ¡Los amo tanto!

Los dos hicimos una reverencia a ella. Después tomó Teddy a Ricardo de la mano, tiró de él y dijo que lo llevaría a su casa en su carro, pero que ella iba a volver.

Y colorín colorado, éste cuento se ha terminado.
[Åh röda sparven! Denna berättelse är över!]

10 kommentarer »

  1. Esau Batres Carranza said

    El argumento me gustó, es un final feliz, es muy agradable, aunque debo admitir de que es una historia muy extraña, inusual, se observa que la escenografía donde se desarrolla la obra es una civilización culturalmente muy avanzada de pensamientos y principios que muestran un gran soporte a la tolerancia y la humildad de aceptarnos tal como somos con defectos y virtudes sin ningun espacio a la violencia, muy distinto a las costumbres de nosotros, los hispanos criados con paradigmas de pensamientos que alientan el machismo, la violencia y el desprecio a lo que consideramos superior a nosotros (egocentrismo). Lógicamente se necesita conocer la cultura de los paises europeos para entender esta interesante historia. Felicitaciones Ricardo, considero de que ha efectuado un trabajo sincero dedicado al corazón, al corazón de la gente de esa gente que es gente.

    • Ricardo Alfredo Guillén Herrera said

      Gracias Esau por sus comentarios.

      Ciertamente la mayoría de la gente aquí en Suecia es muchísimo mas tolerante que lo que a nosotros, en El Salvador, se nos enseñó a ser. Eso hace que la gente aquí viva en una mucha mejor armonía entre si. Yo, personalmente, estoy muy contento de que mis hijos crecieron en esta sociedad y que ellos aprendieron a ser tolerantes.

      Gracias también porque usted me felicita. Y sí, Teddy merecía que yo le pidiera perdón por lo intolerante que yo fuí con ella. La vida nos enseña a golpes y es hasta que uno cae abatido con las alas rotas que uno entiende que uno hizo mal.

      Gracias de nuevo…

      /Ricardo.

  2. Virginia said

    Historia utópica… no creo que nadie se pueda tomar así de bien el engaño durante cuatro años… pero bien redactada… no me ha costado leerla..

    Un saludo,

    Virginia

    • Ricardo Alfredo Guillén Herrera said

      Gracias por tus comentarios, Virginia, y por tu saludo.

      Pero yo te digo que la historia no es totalmente utópica. Pero es porque hay algo en lo que te equivocás y es que en la situación descrita no hay engaño. No hay engaño mientras hay amor. No hay engaño mientras hay el genuino interés y el auténtico compromiso de darle a la pareja lo mejor que uno pueda ofrecerle. Es el caso de Teddy en el cuento.

      En una relación de pareja no importa que tan astutamente pueda uno actuar para esconder un engaño cuando lo hay. La otra media naranja descubre tarde o temprano que hay gato encerrado porque eso se nota en las actitudes cotidianas, en la falta de amor, en la falta de interés y en la falta de compromiso con la relación. Pero cuando el amor, el compromiso, la lealtad y el interés están presentes, entonces es practicamente imposible detectar la presencia de un nuevo actor en la relación.

      La canción ”Tomame o Dejame” del grupo Mocedades de España describe ese fenómeno de una forma perfecta cuando dice: ”Cuando llegas tarde a casa, no tienes por qué inventar, pues tu ropa huele a leña de otro hogar”. Ahí en esas frases se describe en forma exelente todo eso. Pero es porque el amor del que engaña ya está muerto y la afectada (en este caso ella) detecta sin problemas esa falta de amor.

      Pero bueno, quizás es la historia de Teddy utópica en el sentido de que nosotros los humanos somos tan incompetentes para ofrecer amor. Todavía no hemos salido de lo primitivo y eso hace que nuestras relaciones de pareja sean simple- y solamente relaciones de reproducción y a eso que le llamamos ”amor” es simplemente deseo sexual sin mas.

      Gracia Virginia de todas maneras por tus comentarios. Gracias por expresar que la historia está bien redactada. Tu puedes leer en mi blog también otras historias como ”Cartas en familia” y ”María Luisa en español”. Ahí expreso yo cosas no tan bonitas del país donde yo nací y crecí, pero que desgraciadamente son realidades desnudas.

      Un saludo y gracias…

      /Chicayo:-).

      • Ferni said

        Hola te agradesco tu comentario y tu opinion hacia mi persona y recuerda uno refleja de adentro hacia fuera 🙂 me gusto mucho tu blogg y las historias de amor y de todo ya te estoy siguendo , saludos desde el norte de mexico

        • Ricardo Alfredo Guillén Herrera said

          Hola Ferni!

          Gracias por tu comentario.

          Que la pases bien…

          Desde Suecia

          /Chicayo:-).

  3. paulina said

    ya lo estoy leyendo pero todavía no termino!! interesante historia de amor

    • Ricardo Alfredo Guillén Herrera said

      Hola Paulina!

      Gracias por leer mi cuento sobre Teddy y por pensar que es una interesante historia de amor. Espero que leas hasta el final porque el final es un poco inesperado. Me gustaría saber tu opinión cuando ya hayas leído todo el cuento. Sí, porque algunas personas opinan que el cuento provoca.

      Gracias de nuevo…

      /Chicayo:-).

  4. MMolina said

    Una historia rara que por supuesto en Latinomerica cuesta mucho entenerla, es por cuestion de cultura, de dogmas- si se quieren machistas- por los cuales somos criados, yo en mi caso estoy muy joven apenas 29 años, gracias a Dios tengo una familia hermosa, nunca descarto la posibilidad de vivir una experiencia como la anterior; es de estar muy bien preparados para asumir la realidad de la vida, la verdad llegado el momento de una situacion como esta sobran las palabras y las explicaciones, como dicen algunos el amor no muere y si juegas a ignorarlo te arriesgas a que lo olviden.

    • Ricardo Alfredo Guillén Herrera said

      Hola MMolina!

      Gracias por sus comentarios. Y si, la historia puede parecer rara, sobre todo en Latinoamérica. Pero de todas maneras no es una historia muy alejada de la realidad humana. Lo que sucede en la mayoría de los casos es que una muchacha que se lanza a una aventura fuera de su matrimonio, se guarda esa aventura para si misma y no le cuenta a nadie. Muchas veces es descubierta por otras personas pero nadie le cuenta al marido. A veces se llega a un extremo tal que es el marido el único que no se entera, cuando talvez todo el mundo ya lo sabe. Muchas comedias en el cine, de hecho, se basan en eso.

      Las cosas en países como Suecia no son tan diferentes. Son las nuevas generaciones quienes han comenzado a entender que la naturaleza humana no es tan simple como las viejas generaciones lo han supueto. Pero sí, mas tolerancia hay en la sociedad sueca de todas maneras, aún entre la gente de la vieja guardia.

      Gracias de nuevo por sus comentarios. Espero que le guste seguir leyendo mi blog que practicamente es dedicado a Teddy.

      Saludos

      /Chicayo.

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